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EDITORIAL

El fin del 'cheque Wert'

La sentencia del TC llega en un momento en que el PP prepara una nueva ofensiva contra el catalán en las aulas

El ex ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la cexconsellera de Ensenyament, Irene Rigau, se saludan al inicio de una Conferencia Sectorial en junio del 2014.

El ex ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la cexconsellera de Ensenyament, Irene Rigau, se saludan al inicio de una Conferencia Sectorial en junio del 2014. / JOSÉ LUIS ROCA

«Españolizar a los niños catalanes» era el objetivo del exministro de Educación José Ignacio Wert. Para ello usó su controvertida ley educativa, la LOMCE, como ariete contra el uso del catalán como idioma vehicular en la escuela, en contra de la realidad social de Catalunya, de su comunidad educativa, de la Generalitat e incluso  del Consejo de Estado. El Consejo de Ministros aprobó en su momento un decreto que desarrollaba una disposición adicional de la LOMCE por el que garantizaba a las familias que lo demanden la financiación del coste de estudiar en castellano como lengua vehicular en escuelas privadas, si la Generalitat no lo hacía. El cheque Wert de 6.000 euros, al que tan solo se han presentado 500 familias, fue anulado ayer por el Tribunal Constitucional (TC), ya que «no respeta el reparto de competencias entre el Estado y la comunidad autónoma», por lo que las ayudas no se podrán restar del importe que anualmente recibe la Conselleria d’Ensenyament en concepto de transferencias.

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El fallo del TC llega en un momento especialmente oportuno, cuando el PP vuelve a reactivar su ataque al catalán en la escuela esta vez con las atribuciones que le da la aplicación del artículo 155 de la Constitución después de la deriva unilateral del anterior Govern de la Generalitat. El PP, enfrascado en una competición con Ciudadanos a cuenta de quién muestra más mano dura en el conflicto catalán, lleva tiempo intentando desnaturalizar el modelo de la inmersión lingüística. Da igual que este sea un modelo que goza de un amplio respaldo educativo, social y político, ni que los datos indican que los estudiantes catalanes salen de las aulas con un dominio del castellano equiparable al de las autonomías monolingües. Para el PP la cuestión del idioma en la escuela es un asunto ideológico de primer orden, y Wert y su LOMCE fueron en este sentido una de sus máximas expresiones. La inmersión lingüística es una herramienta clave de la cohesión social y la igualdad en Catalunya, y su importancia va mucho más allá de las aulas. Es un gran error equiparar el catalán y su defensa con posturas independentistas. Cabe, pues, aplaudir el fallo del TC, que a su vez desmiente la caricatura de una España sin separación de poderes que algunos dibujan con brocha gorda.

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