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Música y significado

MARTIN SCHUTT

Música y significado

Juan Carlos Ortega

Si un día, en tu trabajo, haces una cosa genial, sin duda tiene su mérito. Que te salga algo redondo una vez, es motivo de sobra para sentirte orgulloso, porque a mucha gente eso no le ha ocurrido jamás.

Si la genialidad te sale dos veces, ya tienes derecho a ir a celebrarlo con tus amigos, porque sin duda eres alguien muy afortunado. Cuando ocurre en tres ocasiones, tus jefes deberían plantearse muy seriamente blindarte con un supercontrato especial para no dejarte escapar nunca.

Ahora bien, si la genialidad te sale siempre, entonces te mereces, además del contrato blindado, todos los premios que existan en tu especialidad.

Esto último (sin lo de los premios y el contrato, es decir, solo la genialidad persistente) es lo que le ocurre al señor Luis Ángel de Benito, el presentador y director del magnífico programa 'Música y significado', que se emite todos los viernes por la noche en Radio Clásica, de Radio Nacional. Si es usted amante de los 'podcast', puede descargarse sus programas cuando quiera en cualquiera de las muchas aplicaciones disponibles.

Si lo hace, descubrirá un talento sobrecogedor para la divulgación musical, un mimo por el oficio de la radio que, al menos a mí, me cuesta mucho encontrar en otros sítios. Luis Ángel de Benito analiza cada semana durante una hora, una obra musical, desde la 'Misa en si menor' de Bach, hasta 'La guerra de las galaxias' de John Williams. La desmenuza con tanto amor y entusiasmo que uno termina casi en un nirvana musical  radiofónico. Con amor, sí, pero también con mucho humor (y del bueno), porque el señor De Benito es muy gracioso.

Su sentido del humor es, además, incorrecto, porque se atreve a cuestionar los grandes tabús de su especialidad: la música de vanguardia, las composiciones excesivamente intelectuales y otras extrañezas de la modernidad. Él, como casi todo ser humano con cabeza y corazón, cree que la música ha de emocionar (en el grado y dirección que sea) y no solo romper moldes de manera artificial.

Yo he aprendido, y sigo aprendiendo mucho, de este gigante de la radio y de la música. Gracias a escucharle, conozco cosas sobre Bach que usted seguramente ignora (y que con toda probabilidad también ignoraba el mismísimo Bach).

No sé si Luis Ángel de Benito tiene un contrato blindado, pero me consta que no ha recibido los premios que se merece. Que le den un Ondas ya, por favor, o me veré obligado a arrancarle al mío las dos alas para entregárselas a él. Luis Ángel, muchas gracias por hacerme compañía y por enseñarme tanto. 

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