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IDEAS

Artículo 576. Tengo un amigo que se dedica a hacer efectos especiales para las películas. Su especialidad son los fuegos. Siempre que voy al cine con él y aparece un edificio o un coche incendiándose le miro y observo su reacción. Él opina que el fuego es el efecto especial más difícil de conseguir en una película porque todo el mundo conoce como es, lo ha visto de primera mano. En cambio, con una explosión o un dinosauro no tienes esa perspectiva personal y no puedes comparar los matices con los de tu imaginación. Siempre que habla con tanta pasión del fuego recuerdo al maestro Josep Pla que decía... Bueno, casi os lo cuento después de lo mejor de mi semana.

Tercer puesto. Christoph Sietzen (Palau de la música). Este percusionista consigue que te emociones con sus ritmos y que te encandiles siguiendo sus baquetas blancas como si estuvieras contemplando un partido de pimpón musical.

Segundo lugar. 'Boris Becker y Wimbledon' (Indicios), escrito por Chris Bowers. Uno de esos bellos libros que te hacen amar más el tenis y el esfuerzo titánico de grandes jugadores como Becker.

Primera posición. 'God's own country', escrita y dirigida por Francis Lee. Una joya sobre encontrar tu lugar en el mundo y aceptar el dolor de las pérdidas. Me entusiasma el poder de un 'gracias' puesto en el lugar adecuado.

Y el maestro Josep Pla siempre hablaba de que en las ciudades la gente se queda encandilada ante las luces de la tiendas cuando no hay mayor emoción que mirar un buen fuego. Dependiendo de la leña que utilices todo cambia: la tonalidad, la intensidad y hasta modifica los pensamientos que tienes observándolo.

Creo que a su manera mi amigo piensa lo mismo porque después de un mal fuego opina que la película pierde credibilidad y a veces hasta marcha del cine indignado. Ambos tienen mucha razón. Deberíamos volver a quemar cosas en el cine porque un buen fuego real siempre reconforta. ¡Feliz domingo!

Temas: Cine

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