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Después del juego

Mikel Lejarza

El pasado 4 de febrero, en la ciudad de Minneapolis donde 'La chica de la tele' Mary Taylor Moore tiene una estatua que la recuerda -ya que fue en esa ciudad donde se situaba una de las 'sitcoms' más importantes de la historia-, se enfrentaron en la Super Bowl los New England Patriots y los Philadelphia Eagles. Ganaron los segundos por 41 a 33. Pero crónicas deportivas al margen, la retransmisión ofreció una serie de datos que muestran una excelente fotografía del estado del sector audiovisual hoy en día.

La NBC, que fue la cadena que retransmitió el evento, consiguió una audiencia de 103,4 millones de personas, siendo la peor desde el 2009. La Fox, que la emitió en el 2017, logró llegar a los 111,3 millones. Audiencia por lo tanto a la baja, pero también una demostración de la fuerza inigualable de la televisión en abierto, con eventos en directo y de la importancia del deporte como contenido audiovisual. Porque no hay plataforma alguna capaz de ofrecer a los anunciantes un seguimiento similar.

El precio de cada anuncio de la Super Bowl fue de 5,02 millones de dólares por 30 segundos 

El precio por cada anuncio de 30 segundos fue de 5,02 millones de dólares, una cantidad que prácticamente se ha doblado en la última década. En el 2007 fue de 2,6 millones y en 1967 de 42.000 dólares. Es decir, bajan las audiencias, suben los precios de la publicidad, porque la televisión gratuita sigue siendo el único medio capaz de aglutinar seguimientos masivos. Las principales marcas lo saben y de ahí que año tras año preparen estrenos de espots que se lanzan durante los descansos del partido y que protagonizan personajes y actores populares. Este año, el anuncio de Pepsi incluía a Cindy Crawford; el de Doritos a Peter Dinklage (Tyron Lannister) y a Morgan Freeman; M&M¿s a Danny DeVito, y Squarespace a Keanu Reeves, entre otros muchos.

La serie 'This is Us', tras la Super Bowl, superó los 27 millones de espectadores en la cadena NBC

Pero lo más original y como muestra de los nuevos tiempos fue la estrategia de Netflix. Lanzaron a través de Twitter un mensaje en relación al estreno de la tercera entrega de la serie de misterio y ciencia ficción 'The Cloverfield Paradox'. El texto decía: «Algo ocurrió, lo sabrás después del juego». Nada más acabar el partido, anunciaron que la serie, que esta vez protagoniza el actor nacido en el barrio de Gràcia Daniel Brühl, estaba ya a disposición de todos los abonados de la plataforma. El fin de las ventanas. Tan solo un partido de fútbol americano entre el anuncio de un producto y su estreno. El signo de los tiempos.

Tras el encuentro, la cadena que lo emite programa una de sus series estrellas, con un episodio especial que se convierte de esta manera en el más visto del año. Esta vez le tocó a 'This is Us', la serie creada por Dan Fogelman llegaba al capítulo en el que se desvelaba la muerte de su principal protagonista, Jack Pearson (Milo Ventimiglia). Aunque desde su primera temporada se sabía del fatal desenlace, no ha sido hasta ahora cuando se han desvelado las causas. El lacrimógeno episodio alcanzó una audiencia de más de 27 millones de espectadores, más que el doble de su mejor dato esta temporada, pero muy lejos de los 53 millones que siguieron en 1996 un doble episodio de 'Friends' con Julia Roberts Jean Claude Van Damme como invitados.

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