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ANÁLISIS

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, charla con el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, el pasado lunes.

JUAN MANUEL PRATS

Ataque al corazón de la escuela

Francina Martí

Aplicar una propuesta como la que ha salido a la luz crearía confusión en el mundo escolar: ¿Qué ley nos ampara en estos momentos?

Las declaraciones del secretario de Estado afirmando que están estudiando la posibilidad de poner una casilla para elegir la lengua de la escuela, tienen, en mi opinión, dos objetivos. Por un lado, atemorizar al personal, porque se tocaría la pieza capital del sistema educativo del país, y por el otro, si es que se lleva a la práctica esta propuesta, destruir el patrimonio más preciado que tenemos como sociedad: la escuela

Pero es que, además, esta propuesta no toca un simple detalle del sistema educativo, no toca solo una parte tangencial, algún aspecto curricular, sobre contenidos o sobre evaluación, sino que afecta al tronco del sistema. La escuela en Catalunya no está organizada para que haya, como en otras comunidades autónomas, dos o más líneas según la opción lingüística. Si esto se tuviera que aplicar crearía mucha confusión y supondría un desorden para todo lo sistema educativo. ¿Cómo se podría llevar a la práctica una propuesta así?  

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Objetivo, la cohesión

Sería un ataque directo a la concepción del país que hacemos y queremos hacer desde la escuela: un país que queremos cohesionado, donde todo el mundo se exprese en la lengua que quiera, y que tenga competencias lingüísticas plenas en las dos lenguas oficiales.

Esta opción se tomó ya hace muchos años, en los primeros años de la Transición, cuando se decidió no separar a los niños del país por razones de lengua, y se optó por crear una escuela que tuviera como objetivo construir un pueblo cohesionado, y que los niños y los jóvenes conocieran tan bien el castellano como el catalán. Y esto ha sido así. Después de más de 30 años, tenemos pruebas y evidencias de que el sistema ha cumplido los objetivos que se habían marcado. 

El hecho de aplicar una propuesta como la que ha salido a la luz crearía confusión en el mundo escolar. ¿Qué ley nos ampara en estos momentos? ¿Cuál es el marco legal de la escuela? Esta pregunta no obedece a la ignorancia, sino al hecho de que ahora no sabemos qué se puede hacer y qué no se puede hacer, desde un punto de vista legal. Y esto para la escuela es muy grave. Si nadie dice lo contrario, todavía está vigente la Llei d’Educació de Catalunya (LEC), que fue aprobada el 2009.

Saltarse la ley

Esta ley, a efectos de la enseñanza de las lenguas oficiales, recoge la Llei de Normalització Lingüística de 1983, que fue aprobada por todo el Parlamento de Catalunya el 6 de abril de 1983 por 105 votos a favor y una abstención. Aplicar una propuesta como esta representaría saltarse la ley de arriba abajo. 

Espero que esta propuesta no se lleve a cabo, pero si es así, confío que la sociedad sabrá reaccionar en defensa de la escuela, y que las familias catalanas continuarán defendiendo una escuela que garantice que sus niños quieran ambas lenguas. 

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