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LA LUCHA CONTRA EL MACHISMO

Mientras se siga llamando al acoso «transacción y prostitución» fomentaremos la cultura del abuso desde el poder

Ustedes probablemente no leyeron un artículo que se publicó en un diario de difusión nacional y que decía esto: "Las prácticas del caso Weinstein son viejas como el mundo. La costumbre me parece repugnante por parte de esos productores, pero en ella no hay violencia. Se producía una forma de transacción, a la que las muchachas podían negarse; y una forma de prostitución menor y pasajera, si aceptaban". Y el artículo continuaba así: "Ahora el movimiento #MeToo y otros han establecido dos pseudoverdades: a) que las mujeres son siempre víctimas; b) que las mujeres nunca mienten. En función de la segunda, cualquier varón acusado es considerado automáticamente culpable".

Al articulista le aplaudió una patulea de otros señores, entre otros un académico de la lengua. Porque el articulista llevaba a las páginas una creencia popular. Pero falsa. Por ejemplo: es rotundamente falso que cualquier varón acusado de acoso sea considerado automáticamente culpable. Se han necesitado años, una investigación exhaustiva y el testimonio de cientos de víctimas para exponer a Weinstein. Por no hablar de que el periodista que sacó el caso a la luz, Ronan Farrow, fue incluso amenazado de muerte. 

Aprovecharse de la necesidad de trabajo de una persona para obligarla a algo se llama abuso

Es falso que el intercambio de sexo por trabajo de una actriz con un productor sea una mera transacción. Lo mismo que lo es si alguien se aviene a hacer horas extra sin cobrar solo porque "cientos de personas matarían por este trabajo". Aprovecharse de la necesidad que una persona tiene de trabajo para obligarle a hacer algo, sea una felación, sea hacer horas extra sin cobrarlas, se llama abuso.

Y si lo que se pide es sexo, además es acoso. El sexo debe realizarse con libertad y entre iguales, no a cambio de un trabajo. Para eso existe el currículo. El acoso denigra a la persona que se ve obligada a aceptarlo, y priva de posibilidades y trabajo a otras personas que no lo aceptan y a las que no se les concede trabajo en igualdad de oportunidades.

A las mujeres nos acosan. Por eso BlaBlaCar ha creado la opción "Solo mujeres" para que las mujeres puedan viajar solo con mujeres. No porque sea una compañía feminista. No lo es. Es una compañía capitalista. Quiere hacer negocio. Usa el márketing, que se basa en detectar necesidades y cubrirlas. Y existe la necesidad porque a las mujeres nos acosan.

La oferta de trabajo a cambio de sexo se llama acoso.  Por eso el Estado de Nueva York, a través de la fiscalía, ha demandado a la compañía Weinstein (y no solo a su propietario) por permitir los abusos sexuales. Porque no eran meras transacciones. Eran abusos. De hecho, el fiscal habla de "conductas abusivas, intimidatorias y discriminatorias". 

Pero mientras un periódico presuntamente progresista y un señor académico de la lengua le llamen al acoso y al abuso "transacción y prostitución" seguiremos fomentando la cultura del abuso desde el poder. Esta es una de las muchas razones que me llevan a escribir en mayúsculas y muy clarito: hermanas, todas, no paremos hacia la huelga feminista.  Besos sororos.

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