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ANÁLISIS

Una Liga descontada

Sònia Gelmà

Valverde va a contracorriente y no se fía de la renta de 7 puntos sobre el Atlético de Madrid, el único rival azulgrana por el título

Valverde va a contracorriente. Mira la clasificación y aunque observa, como todos, que el Barça tiene una cómoda ventaja sobre el Atlético, ahora de 7 puntos, también se fija en el número de jornada. Faltan quince partidos, con sus quince rivales y sus respectivos objetivos y por eso, el empate ante el Getafe le resulta útil, por el mensaje que envía a la afición, pero también a sus jugadores: "Esta liga aún hay que sudarla". Porque ese es el único gran peligro que puede complicar el último tercio del campeonato: que se pueda dar la liga por descontada. Y, aunque por momentos lo haya podido parecer, aún no está en las vitrinas del club azulgrana.

Hace ya semanas que el Barça se ve líder indiscutible y no se puede acusar al equipo de relajación. Pero la comodidad de la ventaja tiene también un efecto perverso, puede confundir y desviar los esfuerzos a los siguientes objetivos. Y en eso quizás no ha ayudado la dimisión del Madrid. Los continuos tropiezos blancos anticiparon la celebración liguera, casi sin reparar en ese Atlético de Simeone que tiene por costumbre competir hasta que el árbitro pita y, por consiguiente, hasta que el trofeo se entrega. Se agarra a la Liga cual garrapata y va a tener que ser el Barça quien se lo saque de encima.

Lo positivo es que este doble empate liguero ha vuelto a poner en alerta el vestuario del Barça

Lo positivo es que este doble empate liguero ha vuelto a poner en alerta el vestuario del Barça. Fue un mes de febrero cuando Gerard Piqué dijo que la Liga se le iba a hacer muy larga al Madrid, en la última temporada de Guardiola. Sus palabras pudieron llegar a parecer ridículas cuando justo después el Barça perdió en Pamplona. Ese campeonato se encontraba en la misma jornada que ahora, la 23, y la diferencia era de 10 puntos entre el Barça y aquel Madrid. Aquella diferencia se redujo a tan solo 4 puntos y los blancos tuvieron que ir a ganar la Liga al Camp Nou. Y la ganaron, pero en la jornada 35, aunque en febrero muchos ya le hubieran hecho espacio en el museo blanco.

Ganar una Liga supone mucho desgaste, mucho esfuerzo y muchas victorias. Cuesta mucho ganarla, y en cambio, se puede perder con un simple pestañeo. Te despistas, te descentras, te acomodas y cuando miras atrás resulta que tienes el Atlético en tu cogote y un mes de abril sin tregua. Valverde no se fía y hace bien. Aun sabiendo que el título está bien encarrilado, se incomoda ante supuestos tripletes y dobletes. El margen sigue siendo amplio, y no se le va a escapar por dos empates, pero el equipo ya sabe que no puede permitirse jugar a que pasen las jornadas, a que la Liga caiga de madura, tiene que poner aún mucho de su parte.

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