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tú y yo somos tres

 La Grossa, Artadi y Puigdemont (‘Polònia’).

La Grossa, investida 'consellera en cap'

Ferran Monegal

Desde hace un tiempo veo 'Polònia' (TV-3) y es como someterme a una ducha escocesa. Me matan, me resucitan, torturan al Papitu, nuestro canario flauta... Me calientan cuando veo que abrazan la fe religiosa de los iluminados del 'procés' haciendo 'sketches' donde en lugar de ejercer su magnífico sarcasmo se transforman en serviles propagandistas de la causa y se mofan de los ateos que no la abrazan... Pero, de repente, de vez en cuando, me refrescan, me reaniman, con golpes escénicos en los que recobran el único sentido, la única ley, que tiene el humorismo y la sátira: repartir la socarronería, la mordacidad, de forma equitativa y no aporreando obedientemente en una sola dirección. Esta semana la escena de Puigdemont (Queco Novell) y Elsa Artadi (Agnès Busquets) ha sido fantástica. Esa ironía genial y afinada presentándolos como dos criaturas que no se fían entre ellas, esa advertencia colosal tan distinta del cuento de hadas que nos relatan en los 'Telenotícies' y programas de 'la seva' que impulsan los apóstoles a sueldo de los que, en realidad, lo que quieren es transformar Catalunya en una finca particular. Ese golpe de sacar a 'La Grossa de Cap d'Any' e investirla 'consellera en cap' es la culminación de ese surrealismo en el que se han precipitado. ¡Ahh! Lo de 'La Grossa consellera en cap' ha sido genial. Es la guinda de un pastel patafísico y delirante de un país -y ahora hablo de toda España- en el que tenemos reyes por duplicado, o sea, cuatro, como los de la baraja; país en el que gobierna el partido (PP) con más imputados por corrupción que ningún otro del hemisferio occidental; país en que las televisiones públicas (fundamentalmente, TVE y TV·3) han sido transformadas en cadenas privadas, pagadas, eso sí, por todos los ciudadanos...

¡Ahh! Es todo tan disparatado que material para 'Polònia' no falta. Estoy esperando que le hagan una parodia a la misa que oficia Laura Rosel ('Preguntes freqüents') todos los sábados. A su lado, la Iglesia del Palmar de Troya se queda en nada. Esta semana han peregrinado a Bruselas para que Toni Comín pudiera contarnos una película (de risa) titulada 'Andanzas de la pantalla de mi móvil en Lovaina'.

Queridos 'polacos', escenifiquen la alucinación de matarme otra vez si hace falta. Pero, sobre todo, no se olviden de lo alucinante de verdad. Lo tienen ahí mismo, en su propia cadena. Es una alucinación total.

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