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Al contado

Luis de Guindos durante su comparecencia ante los medios de este miércoles.

JOSÉ LUIS ROCA

El milagro de Guindos

Agustí Sala

Aunque inclumple lo exigido, el mercadeo diplomático puede obrar el prodigio de que el ministro de Economìa sea vicepresidente del BCE

Milagro. Dícese del suceso extraordinario que contraviene las leyes de la naturaleza y que se supone realizado por intervención sobrenatural de origen divino, afirma el diccionario. En el caso de España, es probable que Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE),  haya sido uno de los que han ejercido de divinidad gracias a la compra de deuda y la lluvia de financiación para los bancos. Sin embargo, para el Gobierno español, la mano de santo pertenece a otro. Al menos en parte.

El portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, para alabar las virtudes del ministro de Economía, Luis de Guindos, al que han lanzado como candidato a la vicepresidencia del BCE – una opción mal recibida por la propia entidad–, lo consideró uno de los artífices del «milagro económico español»

Fuera como dios, santo o cardenal–nunca con un grado menor–,  Guindos ha sido protagonista en la política económica española desde el 2012. Con el permiso del titular de HaciendaCristóbal Montoro, su contrapeso de económico en La Moncloa.  

De una crisis se ha pasado a la recuperación. Y a un ritmo de más del 3% anual, aunque con un crecimiento poco inclusivo, como alertó incluso el Foro Económico Mundial. Los deberes macroeconómicos se han cumplido, a rajatabla; no tanto los sociales.

Esforzado en demostrar que evitaba el rescate –ahora ya se puede pronunciar la maldita palabra–al estilo griego, el Gobierno de Mariano Rajoy lanzó en su día una llamada de socorro a Europa para salvar el sistema financiero.

A cambio firmaron un paquete de reformas incluidas en el MOU, que no era el mote por el que se conoce a un entrenador de fútbol de pasado blanco, que también; sino una serie de recetas impuestas por los acreedores

Vale. No hubo rescate, pero sí salvación de entidades financieras con miles de millones de euros de Europa y a costa del bolsillo de todos los contribuyentes, que en este milagro ejercieron de divinidades. Viene a ser lo mismo. Y lo cierto es que hay pocas opciones de que se recuperen buena parte de los fondos

Y ahora que el Gobierno del PP quiere recuperar para España parte del peso que este propio Ejecutivo dejó perder en Europa en su día, presentan un candidato al BCE que no se ajusta a lo exigido. Con seguridad es uno de los alumnos más aventajados del Ejecutivo, pero ni es mujer, salta a la vista; ni es un técnico independiente.

Pero todo esto es lo de menos. Ha participado en un prodigio económico, dicen los suyos. Y puede que intervenga en otro por obra y gracia de los mercadeos diplomáticos que, en este caso, son la intervención sobrenatural que puede obrar el milagro. Amén.

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