Ir a contenido

LA CLAVE

El quiste catalán

Albert Sáez

La quimioterapia judicial y la radioterapia mediática confinan al independentismo que se siente cómodo sin tener que enfrentarse a la realidad

Unos y otros parecen interesados en convertir el asunto catalán en un quiste. Desde el Estado -como dijo el jueves Rajoy ahora ya no es cosa del Gobierno ni del PP- se da por hecho que confinar al independentismo en una cápsula judicial va a resultar una terapia milagrosa que conllevará, no se sabe ni cómo ni cuándo, la erradicación del tejido maligno una vez diezmadas las células madre que provocaron la aparición de la protuberancia en forma de dos millones de votos. Una parte del independentismo también parece cómodo aislado en la retícula judicial con debates tan apasionados como estériles entorno al legitimismo tras el estrepitoso fracaso de la vía unilateral en forma de cirugía de amputación del pasado otoño. Ni el miembro se desgajó ni el cuerpo entró en colapso. Esa lección queda por aprender.

El problema es para la células sanas dentro y fuera de la zona enquistada. Cada día les cuesta más entender lo que se dice desde el otro bloque. A unos les horroriza oír hablar de una presidencia simbólica de la Generalitat mientras que a los otros les suena a chino eso de "sacrificar a un catalán". La distancia semántica y política se agranda en la ciénaga judicial empañada con dosis a partes iguales de realismo mágico y de ansias de escarmiento. Así las cosas, la constitución del nuevo gobierno en las actuales condiciones no hará otra cosa que consagrar este frágil equilibrio basado en aislar al independentismo en un quiste, en una protuberancia a la que se le inflingen algunas dosis de quimioterapia judicial combinadas con otras de radioterapia mediática junto a algún placebo político como el de María Dolores de Cospedal que sigue más escandalizada por lo que se dice en TV-3 que en los juzgados donde declara Francisco Correa

Veremos a medio plazo el resultado de este complejo tratamiento. Pudiera resultar efectivo pero también pudiera dar pie a una metástasis como la que insinúa una parte del PNV o a una mutación de manera que cuando se rompan las membranas del quiste ya no sea posible restituir el tejido sino que aparezca un nuevo órgano. 

0 Comentarios
cargando