LARGO PLAZO

Si Guindos fuera mujer

La persistencia de los políticos en repartirse el poder y los cargos entre ellos empobrece a las instituciones, incluida la cúpula del Banco de España, y deja fuera a las mujeres en la carrera al BCE

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El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y el presidente, Mario Draghi, en una imagen de archivo.

El vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, y el presidente, Mario Draghi, en una imagen de archivo. / FRANCOIS LENOIR / Reuters

El Parlamento Europeo expresó hace unas semanas su voluntad de que los países presentaran candidatas y no solo hombres para cubrir la plaza de vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) ocupada ahora por el portugués Vítor Constâncio y que quedará vacante el 31 de mayo. Actualmente tan solo hay una fémina en la cúpula de la institución todopoderosa que supervisa y regula a todo el sector financiero europeo, la alemana Sabine Lautenschläger. Los dos únicos países que se han postulado para la vicepresidencia han ignorado la petición de presentar mujeres. España ha optado por el ministro de Economía Luis de Guindos e Irlanda por el gobernador de su banco central, Philip Lane.

La elección del cargo corresponde a los países miembros de la Unión Europea, previa consulta al Parlamento Europeo y al BCE. Aunque la opinión de estas dos instituciones es importante, no es vinculante y al final serán los países quienes tendrán la última palabra, por suerte para Guindos. En primer lugar, porque el BCE ve con malos ojos un candidato que da el salto directo de la política activa al supervisor bancario y así se lo ha hecho saber a Moncloa. En segundo lugar, porque al Parlamento no se le escapa que Guindos no es una mujer. Aunque la institución, presidida por el italiano Antonio Tajani podría dar el visto bueno al ministro español por una cuestión de equilibrios entre los países.

De hecho, la maquinaria diplomática que desplegará España será la que salvará probablemente a Guindos. Lane tampoco es mujer, pero sería el favorito por el gran prestigio que se ha granjeado como gobernador del Banco de Irlanda. La solución pasaría por garantizar a Irlanda, que no ha tenido nunca silla en el BCE, el puesto en el consejo de gobierno de Peter Praet, que vence el 31 de mayo del 2019.

Una vez resarcidos los irlandeses, España y Alemania intercambiarán favores. Angela Merkel quiere la presidencia del BCE para el alemán Jens Weidmann en sustitución de Mario Draghi que abandonará el cargo el 31 de octubre del 2019. Con el apoyo alemán, francés e Italian, Guindos podría ser el claro ganador usando toda su diplomacia.

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Todos los favores que quemará España para que no fracase Guindos, tras la derrota que ya sufrió en el Eurogrupo, se los podría haber ahorrado si hubiera presentado un candidato que gustara a las instituciones y no uno con tinte político y por el que se tendrá que batir el cobre. Si con tiempo y estrategia, España con el consenso de los grandes partidos (el PSOE ha vetado a Guindos) hubiera situado ya a una mujer, por ejemplo, como subgobernadora o gobernadora del Banco de España, ahora podría haber ganado de carrerilla sin tener que pedir favores que después se necesitan para otras cuestiones.

Pero la persistencia de los políticos (también del PSOE que ahora pide a una mujer) en repartirse el poder y los cargos entre ellos empobrece a las instituciones, incluida la cúpula del Banco de España, que decidió el bipartidismo. Y, además, relega a las mujeres que no forman parte de esta red de favores a estar infrarrepresentadas cuando son muchas las que están más que preparadas para obtener una plaza que se merecen por justicia y no por cuota.