TRIBUNA

Luis de Guindos, un pésimo candidato para el BCE

La candidatura del ministro de Economía supone politizar de la peor manera el Banco Central Europeo

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Luis de Guindos durante su comparecencia ante los medios de este miércoles.

Luis de Guindos durante su comparecencia ante los medios de este miércoles. / JOSÉ LUIS ROCA

El Gobierno de Mariano Rajoy ha finalmente anunciado la candidatura de Luis de Guindos para la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Lo ha hecho a última hora, casi sobre la bocina cuando vencía el plazo, lo que denota dudas y nerviosismo sobre la candidatura.

Y es que el Gobierno de Rajoy se la juega con esta candidatura. Sin duda, si Alemania mantiene su compromiso, De Guindos tiene opciones de ser elegido. Pero los riesgos son altos y el camino no está ni mucho menos hecho, porque Guindos reúne en su persona toda una serie de elementos que han hecho multiplicar los rechazos en Bruselas y Frankfurt para que ocupe el cargo.

Vamos primero con el proceso: el 14 y el 27 de febrero los dos candidatos anunciados, el irlandés Lane y De Guindos, comparecerán ante el Parlamento Europeo que emitirá una recomendación no vinculante en su pleno del día 13 de marzo. El 22, el Consejo Europeo deberá adoptar una decisión.

Los problemas de De Guindos son de diversa índole.

Primero, ha generado un enorme rechazo en el Parlamento que los gobiernos nos den a elegir tan solo entre dos hombres, para una institución cuyo Consejo de Gobierno está compuesto por 25 hombres y tan sólo dos mujeres, que además terminan su mandato muy pronto. La masculinización de las instituciones financieras internacionales, y en particular las europeas, es un problema crónico que debe empezar a corregirse. Teníamos ahora una oportunidad de oro para empezar a corregirlo colocando una mujer en la vicepresidencia. La Comisión de Economía del Parlamento Europeo mandó una carta al Eurogrupo exigiendo una terna de candidatos paritaria. Pero una vez más los gobiernos se empeñan en mantener estos espacios como un club exclusivo para hombres.

Segundo, Guindos supone politizar de la peor manera el Banco Central Europeo. Siempre hemos criticado la falta de control democrático del Banco, y exigido que sus decisiones también sean objeto de control parlamentario, y no sujetas exclusivamente a los deseos de cuatro burócratas. Pero eso es completamente distinto a colocar un ex-ministro con clara voluntad de defender determinados intereses en una estructura que carece de control alguno. No hay que olvidar que Guindos pasará a ocupar la vicepresidencia del organismo que en estos momentos tiene a cargo la supervisión de la practica totalidad del sistema financiero español.

Tercero, el currículum de Guindos tras su paso por el Ministerio de Economía en España acumula episodios de pésima gestión. Particularmente en el caso de Bankia y el rescate de la banca en España. La cantidad de dinero público perdido en el rescate bancario en España, más de 60.000 millones de euros, no tiene precedente en Europa. Su capacidad de gestión en materia financiera es claramente cuestionada por muchos.

Cuarto, la candidatura de Guindos será también cuestionada en el terreno del conflicto de intereses. No hace tantos años que Guindos ocupó un cargo en el Consejo Asesor de Lehman Brothers a nivel europeo y fue su director para España y Portugal. Las puertas giratorias del BCE son cuestión de máxima preocupación, particularmente tras la petición del Defensor Europeo de exigir a Mario Draghi que dejara de pertenecer a un foro de la comunidad financiera llamado G30.

Por uno u otro motivo, la candidatura de Guindos es altamente cuestionada en Europa. Rajoy hubiera podido presentar a una mujer con un perfil profesional distinto que generara más consenso, pero ha preferido ceder ante lo que es considerado por muchos un capricho personal de su Ministro de Economía.

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Si Guindos es elegido, será por el empeño alemán. ¿Cuál va a ser el precio? Sin duda apoyar luego al halcón Jens Weidmann, jefe del Bundesbank, como sustituto de Draghi. Si es así la jugada será un desastre para el país: el precio de la vicepresidencia será apoyar a un presidente que quiere deshacer rápidamente las medidas extraordinarias de Draghi y que tanto han ayudado a España.

El camino será largo. Por lo que se refiere a nuestra labor en el Parlamento Europeo, yo y mi grupo vamos a proponer una recomendación negativa a su candidatura, y exigir a los gobiernos que presenten una lista de candidatos paritaria alternativa. Y vamos a seguir reclamando, como llevamos años haciéndolo, una reforma en profundidad del Banco Central Europeo para democratizar su funcionamiento y cambiar también la manera en la que se elige a sus responsables, que debe empezar por convertir en vinculante el voto del Parlamento Europeo sobre uno u otro candidato o candidata.