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CRISIS EN EL PALAU

Hanga y Navarro reciben instrucciones de Sito Alonso.

Una catarsis obligada

Luis Mendiola

La pésima imagen del Barça de básquet, de juego y resultados, sentencia a Sito Alonso

Era evidente que la etapa de Sito Alonso en el Barça tocaba a su fin después del bochorno vivido el domingo ante el Baskonia, justamente el banquillo del que saltó para llegar al Palau: una derrota por 24 puntos que empezó a construirse con un primer tiempo de vergüenza (calificativo del azulgrana Hanga).

La era de Sito, que empezó con brío y cargada de ilusión, con el propósito de reconstruir el equipo tras una temporada desastrosa con Bartzokas, ha quedado abortada sin apenas recorrido. Han sido siete meses marcados por algun ridículo y por una constante decepción.

Sin margen de maniobra

No había demasiado margen para la directiva del Barça, por mucha confianza que se quisiera dar al proyecto de Sito, como intentó hacer el director deportivo Nacho Rodríguez, su valedor desde el principio, que ha acabado por claudicar.

Los números pesan mucho. Demasiado. Es muy difícil justificar un balance como el azulgrana a estas alturas (21 derrotas en 40 partidos), aún peor que el de Bartzokas con una plantilla en teoría mucho más potente, y la práctica eliminación de la Euroliga cuando aún faltan nueve jornadas, lo que dejará al Barça Lassa fuera de los ocho mejores por segundo año consecutivo.

Proyecto encallado

Pero, sobre todo, lo que es difícil de admitir es que el proyecto no acabe de arrancar, mediada ya la temporada, que no se vislumbre un patrón claro de juego, que la imagen del equipo se deteriore jornada a jornada, y que el técnico, al que se le reconoce una enorme dedicación, no haya sacado partido del talento y los muchos recursos con los que cuenta en el vestuario.

Por lo que sea, el discurso de Sito Alonso no ha conectado con los jugadores. O estos han acabado perdiéndole la fe. Pero el equipo ha tocado fondo en una crisis que no ha cesado de crecer sin que el entrenador parezca en condiciones de reconducirla. El club busca así,con una medida desesperada, una catarsis que impida que otra temporada se escurra por la cloaca.

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