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ESTRATEGIAS ELECTORALES

Carles Puigdemont, reunido en Bruselas con los diputados de JxCat

YVES HERMAN (REUTERS)

Dónde acaba la política y dónde empieza el sentido común

Lucía Etxebarria

¿No creen los 'indepes' que jugadas tan surrealistas como las suyas no van a acabar por subir (aún más) los votos de Ciudadanos?

Lupe Valdez, latina y lesbiana, 70 años, se presenta como candidata a gobernadora del estado de Texas contra el actual gobernador, el republicano Greg Abbott. Valdez parte con una campaña de  46.000 dólares contra los 43 millones de Abbot. Lo curioso es que tiene posibilidades de ganar en uno de los estados más conservadores de todo los Estados Unidos. Los republicanos siguen teniendo una presencia formidable en las zonas rurales. No ha habido gobernador demócrata en Texas desde 1994. Pero... Lupe puede ganar.

Entre la masa de electores hay gente que siempre vota a un mismo partido y nunca cambia de opinión. Bien porque se beneficie de una red clientelar, bien porque su familia siempre ha votado lo mismo, bien porque sea una seña de identidad. Pero hay un número de indecisos que pueden cambiar su intención de voto. Toda campaña electoral se dirige a ellos 

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La candidata Lupe Valdez repite mucho una frase: «Recuperar el sentido común». Porque sabe que se dirige a gente que pensaba votar republicano pero que pueden cambiar de voto. Por eso, Valdez esconderá a su novia. Aparecerá sola y sin su apoyo en todos los mitines.

Mucho voto flotante

Es decir, que llega un momento en que cuando un presidente escribe cosas tan delirantes como «mi botón nuclear es más grande que el tuyo», sus propios votantes empiezan a cuestionarse dónde empieza la política y dónde acaba el delirio. Y pueden cambiar de bando por puro miedo. Hay mucho voto flotante, que no es fiel a un partido determinado. De ahí que Lupe, para captar a esos votantes, conservadores y homófobos, esconda a la novia. Piensa que un exvotante republicano puede acabar votando a una latina, pero no a una latina lesbiana.

Algo parecido puede acabar pasando en Catalunya. Porque, ¿dónde acaba la política y dónde empieza el delirio? ¿No creen los indepes que jugadas tan surrealistas como las suyas no van a acabar por subir (aún más) los votos de Ciudadanos? ¿No habría sido más sensato simplemente renunciar a Puigdemont y escoger a cualquier otro candidato de la lista para ser el presidente?  En fin… Cuando las barbas de tu vecino veas cortar...

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