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Equilibrio ambiental

Huerto urbano en la azotea de la sede del distrito de Sants-Montjuïc.

Dejemos brotar la verdura

Juli Capella

Cada árbol es un enfermo menos, cada parterre un niño más sano


En la deprimente película 'Soy leyenda', hay unas inquietantes imágenes donde la naturaleza, ante la ausencia de humanos, ha invadido de nuevo las calles de Nueva York. Al cesar la actividad humana, la naturaleza ha ido recuperando su espacio original. Allí donde hubo asfalto y edificios, surge de nuevo la maleza, de forma lenta pero inexorable. Borrando grandes edificaciones como santuarios y pirámides que parecían eternos.

Esplendorosas raíces se alzan sobre el otrora delicado templo de Agkor en Camboya, ahora apenas una ruina convertida en macetero gigante. Algunos ecologistas radicales lo llaman Feliz Apocalipsis. Por fin un reequilibrio donde el planeta Tierra pueda respirar en paz, harto de tanta presión. Quizá no sea necesario acabar primero con la naturaleza para que ella finalmente nos borre de un plumazo. Sería más inteligente irle devolviendo su espacio. Sin duda preservando los espacios aún naturales, pero sobre todo, reforestando los urbanizados

Suelo desurbanizado

No es tolerable el grado de densificación cementosa que sufrimos. El movimiento Vegetectura, promueve devolver el verde donde más se necesita, en la urbe. Llevemos el bosque a la ciudad que lo pisoteó. Levantemos el asfalto y dejemos brotar la verdura. No está mal colocarla en vertical, las fachadas verdes, también conviene promover terrazas hortícolas, pero en definitiva es necesario más suelo desurbanizado

Barcelona arrastra un déficit vergonzoso que solo ahora se intenta revertir. Con tan solo siete metros de verde por habitante no llegamos ni de lejos a los 20 recomendables para alcanzar un mínimo de equilibrio ambiental. En Vitoria disfrutan de 40. 

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La demolición, el vaciado, los interiores de manzanas, la creación de nuevos parques y jardines, no es perder ciudad sino salvarla. Reclamar más verde no será nunca una prioridad de los vecinos en las encuestas, pero sí debería ser objetivo de cualquier político que quiera cuidar a sus ciudadanos. Cada árbol es un enfermo menos, cada parterre un niño más sano. 
 

Temas: Urbanismo

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