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NÓMADAS Y VIAJANTES

Unos ancianos en una residencia geriátrica, en el 2011.

ALBERT BERTRAN

Un ministerio para combatir la soledad

Ramón Lobo

Ser viejo es una jodienda, sobre todo para el que se hace viejo, y más ahora que menguan las pensiones y recortan los beneficios sociales. En el mundo estadísticamente rico, el nuestro, los mayores se han convertido en un problema económico. Se les percibe como una carga no productiva, un problema presupuestario. Los gobiernos occidentales buscan fórmulas para prolongar la edad laboral reducir la cuantía de los pagos. Menos dinero, menos protección.

La medicina nos alarga la vida, pero no siempre la mejora. En ese mundo estadísticamente rico que se mueve sin memoria ni empatía a la velocidad de un trending topic crece un problema paralelo a la vejez: la soledad. Es algo que nos afecta a todos, pero es invisible para la mayoría.

Japón es el país con un mayor crecimiento de la tercera edad. Un 25% de la población tiene más de 65 años: en el 2050, será el 40%, según un informe del NLI Research Institute, un centro de estudios de Tokio que cita 'The Washington Post' en el reportaje titulado 'Cleaning up after the dead', que se podría traducir como "limpiando después de muerto". Trata del trabajo de una empresa encargada de recoger y desinfectar las casas en las que murió un persona mayor que vivía sola.  A veces se tardan semanas o meses en descubrir el cadáver. El instituto estima que en Japón hay 30.000 casos al año.

Días sin hablar con nadie

Un millón de personas mayores de 65 años viven solas en España. Muchos pasan días sin hablar con nadie. En las salas geriátricas de traumatología son frecuentes los casos de ancianos que se han roto la cadera en la residencia a los que no visita nadie. 

La soledad ya es un asunto de Estado en el Reino Unido. La primera ministra, Theresa May, ha creado un ministerio de la Soledad. Su titular, Tracey Crouch, aseguró a la BBC que se trata de un problema que afecta a más de nueve millones de británicos, jóvenes y viejos. Dos de esos nueve millones son personas mayores de 75 años. La nueva ministra citó un informe en el que se afirma que la soledad es tan dañina como fumar 15 cigarrillos diarios. Y en los meses de invierno puede ser letal. Sucede en España.

Crouch no sabe aún cómo se debe atacar el problema, "estamos en una fase de definición del marco", dice. No debe ser tan difícil establecer que los recortes en las ayudas a la dependencia (que aquí son evidentes), el cierre de los centros de día y la reducción de personal deja a muchos ancianos a cargo de familiares, si es que les quedan, que no siempre se pueden ocupar de ellos las 24 horas del día.

La primera en defender la existencia de este ministerio en Reino Unido fue la diputada laborista Jo Cox, asesinada antes del referéndum del Brexit. La 'Jo Cox Commission on Loneliness' (Comisión Joe Cox sobre la soledad), creada tras su muerte, ha recibido con alegría la decisión de May, pero insiste en que se necesita una estrategia nacional. Tal vez pase también por una reeducación porque vivimos en una sociedad dominada por la publicidad simplista: solo gente joven, delgada, triunfadora y sin enfermedades. Lo demás estropea la foto.

Soledad y muerte prematura

Cerca de un 25% de la población de EEUU vive sola. La Asociación Americana de Psicología sostiene que existe una conexión entre la soledad y la muerte prematura. No es solo un asunto que afecta a los mayores, afecta a la sociedad en su conjunto. ¿Hay alguien pensando en estas cosas en España?

En el Tercer Mundo el cuidado de los mayores es un asunto cultural. En muchas zonas de África, donde la guerra y los menores soldado no han quebrado la jerarquía social, se respeta a los ancianos. No solo es la experiencia acumulada, sino que están más cerca de los muertos que viven en el mundo paralelo, los que pueden interpretar sus mensajes. Los dos mundos, el mágico y el cotidiano, se mezclan en ellos.

Se entiende la familia como un núcleo de supervivencia. El que emigra a Europa y logra ganar dinero en el top manta sostiene a los que se quedaron atrás. Ese colchón es el que cohesiona la sociedad en países lastrados por la pobreza y el hambre. No se concibe un hermano rico y otro pobre.

El mundo presuntamente rico se mueve veloz, está lleno de personas que anhelan el triunfo a cualquier precio. Viven como si fueran inmortales. Los recortes introducidos con la excusa de la crisis que arranca en el 2008 se mueven en esta dirección, en la ley del más fuerte, del más sano. Es un mundo despiadado y absurdo porque todos sabemos que no existen los inmortales.

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