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La lucha por la igualdad de género

Existe un universo paralelo poblado de hombres evolucionados y comprometidos con la paridad

"Reconozco que últimamente tengo miedo de que lo que escribo pueda interpretarse como machista o involuntariamente lo sea. He escrito un guion que describe el derrumbe de una figura arquetípica masculina. Es un retrato crepuscular, patético, pero ¿es machista? ¿Es machista 'Grupo salvaje'?". La pregunta surgía en una conversación entre compañeros guionistas. "Es muy positivo que nos preguntemos si lo que escribimos es machista. Ponerse en duda lejos de ser una autocensura como dicen algunos, es una autoexigencia", le contestaba otro. Yo me mantenía callada.

Un tercero apuntó: "No siempre una película de hombres es una película machista. La misoginia suele expresarse de forma sutil: hay mujeres, pero no pintan nada en la trama, solo importan las relaciones masculinas, ellas existen como mero factor de perturbación o floreros –explicaba–. Buena parte de los argumentos que escriben mis alumnos de cine son muy machistas y lo peor es que no se dan ni cuenta. Me tiene muy preocupado", concluía. Me quedé contenta tras oírles. 

Las feministas no somos creíbles para ellos, y eso resulta desesperante, deprimente y frustrante a partes iguales

Cambio de estrategia

Gracias a los movimientos de denuncia de los últimos meses, muchos de los que trabajamos en el audiovisual nos hacemos preguntas que hasta hace poco eran pertinentes solo para un grupito: nosotras las cineastas y actrices. Lamentamos ser tan pocas guionistas y directoras, y lamentamos el retrato tan pobre y estereotipado que de nuestro sexo hace el cine y la televisión. Sin embargo, las reflexiones de mis amigos me hicieron pensar que la estrategia para que esto cambie, no pasa solo porque las mujeres reivindiquemos más participación, sino por sumar a los hombres. Hay que aprovechar que algunos empiezan a dar vueltas al asunto. 

Pero aquí entraba el motivo por el que me había mantenido prudentemente callada en aquel debate: ¿tenía yo la suficiente legitimidad para responder a mis colegas? Planteado de otro modo: si aconsejo yo a los hombres cómo escribir para todo el mundo, espectadores y espectadoras, si les señalo qué echo a faltar en sus obras, ¿me creerán? Mi experiencia es que, con frecuencia, las feministas no resultamos muy creíbles para los hombres y eso es desesperante, frustrante y deprimente a partes iguales. De nada sirve discutir con un muro, intentar convencer de que las mujeres somos el 50% de la población y que si no aparecemos en la foto es, cuanto menos, raro. 

De hombre a hombre

Se me ocurrió que para un hombre, otro hombre es menos amenazador hablando de feminismo e indagué sobre cómo aconsejan los hombres feministas a otros varones sobre la igualdad y sus porqués. El azar vino en mi auxilio y a los pocos días entrevistaban en la radio a Octavio Salazar, que acaba de publicar un librito 'El hombre que no deberíamos ser' (Ed. Planeta). Salazar es profesor de Derecho Constitucional y lleva años participando en movimientos feministas. Su libro, breve y de fácil lectura, es una excelente introducción al tema. 

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No es el único que da la batalla. Por suerte existe un universo paralelo, no por desconocido menos real, poblado por hombres evolucionados y comprometidos con la paridad como Rubén Sánchez, psicólogo clínico y social, a quien Gemma Tramullas entrevistaba para ese diario en 2012. "Cuando empecé a atender a mujeres víctimas de la violencia se me desmontó todo lo que yo pensaba", afirmaba. "Tuve la necesidad de buscar una explicación, quería conocer el origen de tanto dolor y tantos siglos de violencia física, psicológica y sexual. Contacté con grupos de mujeres, hice un posgrado en igualdad y me inicié en el feminismo".  Su blog es una estupenda fuente de recursos.

En su entrevista, Sánchez también afirmaba que el hombre bueno es percibido un pagafantas o, en argot clásico, calzonazos. Esa es también mi percepción como guionista. Los personajes masculinos que en la pantalla no reaccionan de manera agresiva o contundente ante los conflictos, son cuestionados: "Es muy soso, demasiado pasivo, no es un hombre creíble", suelen decirte. Porque los hombres que dudan, que se paran a pensar, que se ponen en el lugar del otro e incluso que se equivocan son, como todo el mundo sabe, carne de comedia.

De la mano de ellos

Por eso Bibiana Aído acertó de pleno como ministra de Igualdad al nombrar delegado del Gobierno para la Violencia de Género a un hombre: Miguel Lorente. médico forense y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada, lleva publicados varios libros sobre feminismo, en el último de los cuales, Tú haz la comida, que yo cuelgo los cuadros, afirma que "la salida de la igualdad es también para hombres". Para acabar con el machismo hay que llevar el feminismo donde estén los hombres, al Camp Nou dice Rubén Sánchez. Pero no podremos plantarnos allí nosotras solas. Tendremos que ir de la mano de los hombres feministas, a ver si así el resto entiende un poco mejor lo que queremos contarles. 

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