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IDEAS

Un debate en la librería

Jordi Puntí

Hace semanas que sigo con curiosidad la lista de los libros más vendidos que, cada miércoles, publica este diario. En concreto me fijo en ese cajón de sastre que es la no-ficción, porque por algún algoritmo impenetrable -supongo- refleja los intereses actuales de los lectores del país. Lo más atractivo es comprobar las similitudes y diferencias temáticas, o de enfoque, entre lo que la gente compra en catalán y en castellano, casi como si se estableciera un debate. Vale, ya sé que es una tontería suponer que la lengua define la ideología de los lectores, pero lo cierto es que actualmente hay menos coincidencias que en el pasado, cuando no se hablaba del 'procés'.

Las diferencias más acusadas entre los libros más vendidos de no ficción en castellano y catalán se producen entre los de tipo político

Los 'best-sellers' internacionales de ficción y los libros de salud y cocina suelen coincidir en catalán y castellano. En cambio, no parece casual que las diferencias más acusadas se produzcan entre las novedades de tipo político. Este miércoles, Eduardo Mendoza abría la lista en castellano con 'Qué está pasando en Cataluña', un panfleto que quiere ser crítico con el nacionalismo catalán y el Gobierno español, pero que en mi opinión ofrece un punto de vista sesgado y muy general, a menudo desde el refugio amable de los tópicos. Como una réplica, el número uno en catalán era 'Operació urnes', de Laia Vicens y Xavi Tedo, una crónica de los preparativos del referéndum del 1 de octubre. La lectura busca la reivindicación de un movimiento popular masivo que la posverdad del PP quiere silenciar, pero a la vez se convierte en un ejercicio de nostalgia inmediata.

A medio camino del debate, entre los dos éxitos, está 'La confabulación de los irresponsables', de Jordi Amat, un ensayo intencionadamente panfletario, que hace un esfuerzo por repensar la situación y ofrece una mirada crítica sobre el papel de la clase política desde de la transición. Es un libro accesible, que se ha publicado en las dos lenguas, pero solo aparece en las listas de ventas en catalán. Hay además un detalle que lo complica todo, o puede que lo haga más interesante: la lista de los más vendidos en castellano, en Catalunya, reproduce casi exactamente lo que ocurre en el resto de España, y cada uno que lo interprete como quiera.

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