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PEQUEÑO OBSERVATORIO

Otras noches, otros bares, otros tiempos

Otras noches, otros bares, otros tiempos

Josep Maria Espinàs

Yo soy un bebedor muy discreto, medio whisky el viernes, y otro medio el sábado

He leído en EL PERIÓDICO una información que me ha impresionado: un 30% de los adolescentes beben hasta emborracharse. Ante este hecho, no parece que una ley represiva sea la mejor socia para hacer frente a este problema. La prevención es, sin duda, una actitud más aconsejable, aunque probablemente sea más difícil.    

Los expertos en la Movilización Alcohol y Menores están preocupados por combatir este hecho, tan negativo en muchos aspectos. Hay algunas entidades que se han propuesto combatir esta adicción que parece que crece y cada vez es más grave. El vicepresidente de la Fundación de ayuda contra la Drogadición (FAD) proporciona unos datos estremecedores: 7 de cada 10 adolescentes, de entre 14 y 18 años, han bebido en el último mes; el 30% afirma que se emborracha. 

El consumo compulsivo me parece que es el peor. Siempre recordaré aquel viaje que, cuando todavía era joven, hice con un excelente amigo. Todo iba bien hasta que, antes de irnos a dormir, él no quiso subir a la habitación y se dedicó a beber compulsivamente en la barra del bar del hotel. Me costó conseguir que subiera a la habitación y se estirara en la cama.

Alcohol y juventud

Yo soy un bebedor muy discreto, medio whisky el viernes, y otro medio el sábado cuando voy a comer a Lázaro. Ya hace tiempo que aprendí el placer de paladear, de beber sin prisas, despacio, de mirar el color de una bebida a contraluz.

No conozco, naturalmente, qué trato tiene con el alcohol la juventud de hoy. Supongo que no será muy diferente del que existía en mis tiempos. Seguro que hay bebidas que han pasado de moda y, si no me equivoco, ha crecido el número de jóvenes que practican con más o menos rigor la abstinencia alcohólica.

En los años de mi juventud algunos bares eran una especie de pequeños templos. 

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