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tú y yo somos tres

Pedro Sánchez y Susana Díaz, en Sevilla.

Menos 'feeling' que Juan Carlos y Sofía

Ferran Monegal

Extasiado ante el encuentro, después de tanto tiempo, de Susana Díaz y Pedro Sánchez en SevillaWyoming (El intermedio, La Sexta) mandó poner por la megafonía aquel tema tan emotivo de Whitney Houston en El guardaespaldas, y pespunteó las imágenes diciendo con ternura que era una estampa muy hermosa, llena de cariño. Pero viendo que la realidad le desmentía, y que Susana y Pedro deambulaban envueltos en una frialdad que parecía que estaban rodando la segunda parte de El doctor Zhivago en Siberia, a Wyoming le entró un rapto de realismo y con una tristeza infinita exclamó: «¡Basta, basta! ¿A quién pretendo engañar? ¡Estos dos no tienen arreglo! ¡No hay nada que hacer! ¡Hemos visto incluso más feeling entre don Juan Carlos y doña Sofía!». ¡Ahh! Este golpe que le ha sobrevenido a Wyoming es terrible. La tele a veces se empeña en colorear la gris realidad, y nunca lo consigue. Cuando reinaban los que ahora son los Reyes-bis, las cadenas se empeñaban en disimular que llevaban años separados. Recientemente les hemos visto en Roma (Telediario, TVE-1) , haciendo la comedia de aparecer juntos porque tenían que inaugurar la nueva iluminación de la Basílica de Santa María La Mayor. No fue un rapto de piedad cristiana lo que les unió ese ratito: ¡es que la iluminación la había pagado la Fundación Endesa! ¡Ahh! Para que el próximo encuentro entre Susana y Pedro sea un ejemplo de amor y ternura, procuren que lo patrocine alguna compañía eléctrica. Verán qué éxito.

CUNÍ CON LA PARROQUIA DE TRUMP .- Cerrada para él la carpa de 8TV, y con las pistas del circo de TV-3 no abiertas del todo todavía, Josep Cuní se reinventa y se busca la vida. ¡Ah! Admiro enormemente este ímpetu que tiene, ese no tirar nunca la toalla, y ofrecernos siempre registros periodísticos de altura. La cadena Cuatro acaba de emitir su viaje a Trumplandia, en busca de feligreses que hace un año votaron a Trump. Ha descubierto que la inmensa mayoría volverían a votarle enseguida. Una sacerdotisa, activista del tinglado Christ Miracle Center, le ha dicho: «Trump fue elegido por Dios. Le hemos votado porque era una llamada de Dios». ¡Ahh! Genial y oportuna perspicacia la de Cuní: el agitprop que funde la religiosidad con la política está muy vigente hoy en las nostrades parroquias de Catalunya.

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