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Análisis

Donald Trump se dirige a los periodistas antes de subir al Air Force One con su esposa, Melania, en Florida, el septiembre pasado.

¿Hacia una guerra comercial con Asia?

Jorge Díaz Lanchas

El gran coste de la decisión de Trump sobre los aranceles afectará las dinámicas geopolíticas

Trump finalmente lo ha hecho. La Administración americana ha acabado anunciando una subida de aranceles para el caso de las importaciones de paneles solares y lavadoras. Esta medida acabaría impactando principalmente a los productos provenientes de China, Corea del Sur y México, países cuyos principales productores han estado dañando durante los últimos años a algunas empresas estadounidenses. O así lo ha considerado la Oficina de Comercio Exterior de los Estados Unidos tras una investigación en la cual, bajo el mandato de la sección 201 del Acta Comercial de 1974, ha recomendado imponer barreras comerciales que aminoren el perjuicio que los productores americanos han sufrido debido a las importaciones exteriores. Lo que implicaría saltarse de facto las reglas multilaterales de la Organización Mundial del Comercio.

Pese a que estemos hablando de productos con muy bajo peso en las importaciones de Estados Unidos (apenas el 1% del total en 2016), estos pueden llegar a tener mucha trascendencia en las relaciones comerciales mantenidas por EEUU con los países asiáticos, como para el sistema de relaciones multilaterales de la OMC. De hecho, incluso los propios productores y consumidores estadounidenses se verán perjudicados con la medida, pues a partir de ahora tendrán que hacer frente a unos costes no previstos dentro de sus decisiones de producción y consumo.

Por un lado, los productores americanos que hubiesen llevado a cabo inversiones de acuerdo a una proyección de costes, van a ver un encarecimiento de los mismos de más de un 20%. Por otro lado, los consumidores que estuviesen en plena renovación energética o que dependan de la adquisición de estos electrodomésticos, posiblemente acaben postergando sus compras, dañando con ello a la industria americana y retrasando unos años la ansiada transición energética del país. ll

Futuras represalias

Pero el gran coste puede venir de las dinámicas geopolíticas. No estaba claro si finalmente Trump se atrevería a subir aranceles a los productos chinos tras toparse con la realidad del comercio internacional. Pero tras este gesto, difícilmente justificable ante la OMC y demás socios comerciales, cabe esperar futuras represalias por parte de estos últimos, ya sea practicando acciones equivalentes contra EEUU en sus economías nacionales, o no queriendo participar en foros multilaterales con dicho país. 

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Bien es cierto que esto podría haber sido el objetivo perseguido por Trump desde sus inicios. Esto es, no favorecer los marcos multilaterales de decisión para así forzar negociaciones bilaterales en las que EEUU tendría las de ganar. Es más, no deja de ser llamativo que haya anunciado tal medida justo cuando está teniendo lugar la reunión del World Economic Forum en Davos. Unos días antes de que Trump asista a la misma y se reúna con muchos representantes políticos interesados por reimpulsar la globalización. ¿No tendrá que ver todo esto más con una muestra de fortaleza internacional que con una defensa de la economía americana?

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