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Rajoy, los Nadal y la familia

Jesús Rivasés

Ana Botella, poco después de que el PP alcanzara su primera mayoría absoluta en marzo del 2000, respondía a la pregunta de qué comentaba José María Aznar con un: "Él, decir, no dice mucho". Ilustraba así el hermetismo del entonces presidente. Mariano Rajoy, además de los rifirrafes actuales entre ambos, ha superado en impenetrabilidad a su predecesor en el PP. El inquilino de la Moncloa habla más y es más cordial que Aznar, pero protege con celo sus intenciones. Insiste en que es previsible, pero con frecuencia desconcierta.

Rajoy afronta ahora varias decisiones importantes y sucesivas. Primero, debe elegir candidato al consejo del Banco Central Europeo (BCE). Tiene de plazo hasta el 19 de febrero y todo apunta hacia Luis de Guindos, ministro de Economía, estos días por el foro de Davos. Luego, si fuera elegido, saldría del Gobierno, lo que obligaría a un reajuste ministerial. A partir de ahí, en Madrid, la ciudad de los rumores, abundan las especulaciones sobre las intenciones del líder del PP.

El presidente, según los "marianólogos" más reputados, aprovecharía la marcha de Luis de Guindos del Gobierno para acometer una remodelación más amplia de su equipo, como tantos le reclaman. Rajoy, no obstante, no tiene prisa y sigue a su ritmo. Los teóricos cambios llegarían para el inicio de la primavera. Aspira a que, para entonces, los Presupuestos Generales del Estado estén por fin encarrilados, para lo que necesita al PNV y que Albert Rivera y los suyos -que son el adversario directo a batir- mantengan el acuerdo de legislatura. Sería en ese momento cuando reorganizara su equipo, en el que además de Guindos, Zoido, el titular de Interior tiene muchas papeletas para salir según aunque Rajoy, claro, no ha dado ninguna pista.

La cartera de Economía que dejaría Guindos tiene algún que otro novio y hay aspirantes muy activos para ese y para otros puestos en el Consejo de Ministros. Álvaro Nadal, ministro de Energía, aspira a la poltrona de Guindos, como constata cualquiera que tenga confianza con él. Al mismo tiempo, su hermano Alberto, ahora secretario de Estado de Presupuestos, también porfía por ser ministro. Fue secretario de Estado de Energía y podría relevar a su gemelo en esa cartera. Ninguno de los dos ve ningún problema en que dos hermanos sean ministros al mismo tiempo. De hecho, ya le advirtieron a su madre -como comentó en cierta ocasión Alberto- que tendría que acostumbrarse a ello.

Todo puede complicarse más porque en la Unión Europea hay una corriente que defiende que el puesto que queda libre en el BCE debería ser para una mujer. En ese caso, los rumores señalan a Eva Valle, directora de la Oficina Económica de la Presidencia, como la candidata española, y que está casada con Alberto Nadal y, por lo tanto, es cuñada del ahora ministro de Energía. No hay nada incompatible y quizá sea demasiada familia. Rajoy no dice nada, pero preferiría a Guindos en el BCE. Para Eva Valle, tiene otros planes, aunque hay que adaptarse a todo.

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