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Geometría variable

Los escenarios del 'president' Torrent

Joan Tapia

La investidura de Puigdemont al frente de la Generalitat se prevé casi imposible


El viernes pasado escribí que el nuevo presidente del Parlament, Roger Torrent, iba a intentar algo imposible: la cuadratura del círculo. Este lunes Torrent, que muestra profesionalidad, lo vino a confirmar. Propuso a Carles Puigdemont como candidato a 'president' y, cauto, no fijó ni fecha. Tiene su lógica porque Puigdemont es apoyado por JxCat, ERC y la CUP que suman 70 diputados. Dos más que la mayoría absoluta por lo que, en circunstancias normales, Puigdemont sería elegido en primera votación.

Pero desde las leyes de ruptura del 6 y 7 de septiembre, el conato de independencia del 27 de octubre y la inmediata aplicación del 155, nada es normal. Hay tres diputados en la cárcel que la Mesa de Edad del Parñlament dejó votar (por delegación) tras el visto bueno del juez del Supremo que instruye el caso contra ellos. Y hay otros cinco que están fuera de Catalunya y que, en principio, no piensan regresar. ¿Podrán votar también o tendrán que dimitir para que corra la lista? 

Pero el gran problema de Torrent será cumplir lo que prometió el jueves: «Lo que debo hacer es que haya un candidato que pueda ser investido y un gobierno que pueda gobernar desde el minuto uno». Si Puigdemont no acude al Parlament, elegirlo 'president' es la cuadratura del círculo. Hacer el discurso de investidura por plasma, o delegando la lectura en otro diputado, es ilegal.  Ya lo han dicho los letrados de la Cámara, reabriría el cisma entre las dos mitades del Parlament (70 diputados contra 65) y, en el caso que se hiciera, no podría ni tomar posesión. Además, un debate de investidura capado de discusión en vivo con la oposición es un disparate total. 

Buscar una solución 

Torrent lo intentará todo. Desde negociar con Rajoy a visitar a los presos de Estremera y a los exilados de Bruselas para explicarles que Puigdemont tiene derecho a la nominación  pero que no podrá ser 'president' si no se halla una solución. Y que en tal caso lo único que puede hacer es renunciar. Joan Tardà –quizá el dirigente de ERC con más autoridad moral– ya le dijo a Ana Pastor que no hay nadie imprescindible.

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Hay cuatro escenarios. Todos difíciles. Uno, que Torrent –y la realidad– acaben convenciendo a Puigdemont y tras una dura negociación con los grupos que le apoyan –enfrentados entre sí– se pacte otro candidato. Dos, que Puigdemont no ceda y Torrent tenga que suspender la sesión de investidura por la ausencia del candidato. Luego… Tres, que Torrent acabe doblegándose a Puigdemont y a parte de JxCat y acepte que el Parlament vuelva a actuar al margen de la ley. Resultado: Puigdemont quizá lograra ser votado y al minuto siguiente cesado. ¿Qué ganaría nadie, salvo que lo que se pretenda sea mantener la máxima tensión hasta que el país explote? Cuatro, que Puigdemont se cierre en banda y con su posible quincena de incondicionales vete a cualquier otro candidato y tengamos que ir en mayo a nuevas elecciones.
 

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