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ANÁLISIS

El placer de aburrir

Sònia Gelmà

Cómo puede nadie hartarse de una liga con Messi, un jugador que ha convertido lo extraordinario en rutina

Tras la victoria ante el Betis, le preguntaron a Valverde si su equipo tenía la culpa de que la liga fuera aburrida. El técnico azulgrana dibujó una sonrisa irónica que parecía indicar que ya le gustaría, aburrirse en vez de sufrir a cada partido. Su gestión de los minutos confirma que, tal como dijo, no especulará con la diferencia de puntos, y tampoco parece que sus jugadores se hayan contagiado de ese supuesto hastío que dicen que ya tiene la competición. 

Según el diccionario, el aburrimiento se origina por la falta de estímulo o distracción. Para los aficionados del Barça, ver semana tras semana una exhibición de Messi y poderla observar con la tranquilidad que da ese sólido primer puesto es mucho más divertido que la emoción del principio cuando el Barça no había abierto brecha con sus rivales y sacaba adelante los partidos con más esfuerzo y trabajo que brillo. 

Ya ven, pues, que el concepto es subjetivo. Nadie se aburre de ganar, al contrario. Cómo puede nadie hartarse de una liga con Messi, un jugador que ha convertido lo extraordinario en rutina. 

A no ser que hablemos de otra acepción dentro del aburrimiento: la que viene provocada por una molestia reiterada. Y aquí sí, podemos entender que las aficiones rivales se aburran con Messi, se aburran de ver como puede ser un jugador tan superior al resto.

Messi sigue jugando como en el patio de la escuela, sigue yéndose de los rivales cuándo quiere y cómo quiere, y eso no significa que luego no pueda fallar, como en el patio. Imagínense los aficionados del Madrid, si no deben estar aburridos ante tanta molestia, pero eso no es de este año, eso ha sido así la última década. 

Larga y aburrida para otros

El Barça continúa persiguiendo su objetivo y eso no puede generarle ninguna apatía. Otra cosa es si esta liga se puede hacer larga y aburrida para otros, como por ejemplo el Madrid, cuando el punto de partida era el título y ahora busca asegurar como mínimo la cuarta posición. No culpen al Barça por la falta de emoción, porque sus aficionados disfrutan de la contundencia de su equipo y la superioridad de su estrella.

Pero siendo justos con este Barça, que empezó aburriendo a su afición y ahora ya solo aburre a sus rivales, el mérito no es solo de Messi. Valverde ha conseguido dar consistencia a un bloque que perdió talento en verano. Este equipo, que cuenta con el mejor Messi desde septiembre y ahora también con el mejor Suárez, ha conseguido optimizar los recursos hasta disimular la ausencia de Neymar.

Con su convicción, han vuelto a subirse al escalón del que los habíamos bajado, el de los favoritos para ganar la Champions. Que se diviertan mientras puedan, queda temporada para todo menos para aburrir.  

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