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LA RUEDA

El dolor de papá y mamá

Jenn Díaz

Nuestros padres también sufren y de su sufimiento surge también nuestra educación

¿Estamos preparados, como hijos, para asumir que nuestros padres no son perfectos ni deben serlo, han sufrido y, de su sufrimiento, surgirán no solo las herramientas con las que encararán su vida, sino también nuestra educación? El hermetismo de la maternidad y la paternidad no nos permite ser humanos, debemos permanecer inmóviles en nuestra imagen de seres superiores, perfectos. Papá y mamá saben todas las respuestas, no lloran y siempre tienen un momento para consolarnos. El mito se va desmoronando a medida que los hijos crecemos y empezamos a detectar lo indetectable: que nuestros padres también sufren, y que nuestras vidas es posible que queden marcadas para siempre como consecuencia.
    
Tanto el libro Nada se opone a la noche como el documental Kingdom of us plantean el dilema: la madre de Delphine de Vigan y el padre de una familia numerosa han tomado una decisión: suicidarse. Tras su muerte, dejan las preguntas correspondientes y una semilla de desconcierto y culpabilidad en sus hijos. Las hijas de Paul Shank, porque en su mayoría son chicas, se preguntan, revisando las cintas de vídeo, cómo no podían darse cuenta de que su padre estaba triste el día de su cumpleaños. Se sienten responsables de su alegría, de cómo revolotean a su alrededor.

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Delphine de Vigan se enfrenta a los fantasmas de su madre —la sombra de la violación de su abuelo a su madre no se aclara del todo— y debe asumir su papel en todo el entramado. Destapar las miserias de su madre, igual que cuando el hijo de Paul Shank relee la nota de suicidio de su padre o sus diarios, es un ejercicio para el que no estamos preparados. Hoy en día, todavía es un tabú que nuestros padres tengan sentimientos inconfesables y sean imperfectos. Sobre las madres recae, sobre todo, ese gran peso.

Para Delphine de Vigan y los hijos de Paul Shank, asumir que sus padres decidieran voluntariamente morir es un golpe difícil de encajar. El dolor de papá y mamá.

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