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Editorial

Alemania, el mal menor de la gran coalición

Los alemanes tendrían un gobierno relativamente estable, algo que beneficiaría a su país y también a Europa

Merkel y Schulz, durante la rueda de prensa conjunta, este viernes.

Merkel y Schulz, durante la rueda de prensa conjunta, este viernes. / AFP / JOHN MACDOUGALL

'NoGroKo', no a la gran coalición, declaran las juventudes del socialdemócrata SPD. Es la primera piedra en la creación de un nuevo gobierno en Alemania que encabezaría Angela Merkel después de que este partido lograra un principio de acuerdo con el democristiano CDU de la cancillera y sus socios bávaros. El parto se alcanzó tres meses después de las elecciones y ahora, tras la nítida toma de posición de los jóvenes socialdemócratas, revela su fragilidad. El domingo, un congreso extraordinario del SPD decidirá si abre la negociación en base a dicho principio de acuerdo.

Las grandes coaliciones entre democristianos y socialdemócratas se han saldado siempre, y muy en particular la última, con un batacazo electoral para el SPD. Los jóvenes del partido consideran, y llevan razón, que la gran coalición deja a los ultraderechistas y xenófobos de la AfD como primer partido de la oposición y proponen un gobierno en minoría.

Sin embargo, este gobierno, inédito en Alemania, no es garantía para mantener a raya a la AfD. Al contrario, se alimentaría de las debilidades que emanarían de un gobierno obligado a negociarlo todo con los distintos partidos. La otra alternativa, la de un regreso a las urnas, es incluso peor. Debilitaría aún más tanto a Merkel como a Schulz, y el gran beneficiado también sería la ultraderecha. Ninguna solución es buena, pero la menos mala es la gran coalición. Alemania tendría un gobierno relativamente estable, algo que beneficiaría a aquel país y también a Europa.