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El consumo cultural

Un visitante contempla La serenata (Picasso, 1965), dentro de la exposición Picasso/Lautrec, que permacerá abierta hasta enero en el Thyssen-Bornemisza de Madrid.

EFE / CHEMA MOYA

Esclusas del pensamiento

Núria Iceta

Mantengamos la mente abierta, busquemos nuevos puntos de vista, esforcémonos en aprender a decidir en contextos complejos y a explicar los porqués


Alertamos a menudo del ruido de las redes sociales, pero debería preocuparnos también la cocción lenta, cómo se genera el pensamiento, cómo se crea un estado de opinión, qué hegemonías afloran, y cómo influyen los relatos en las decisiones políticas. La sensación es que pensamos y vivimos en esclusas simbólicas y deberíamos evitar que esto nos lleve a oler a cerrado. Lo digo porque se acostumbra a acusar a los responsables políticos de no pisar la calle, de quedarse en la esclusa de su despacho. Pero también me preocupa la falta de contacto con el pensamiento crítico y la producción cultural.

No quiero generalizar, pero cuesta mucho coincidir con responsables políticos de todas las áreas en actos culturales, a menos que la institución para la que trabajan haya puesto dinero y asistan a la inauguración de turno. Los echo de menos en la actividad que muchos consideramos normal en nuestras vidas y en la que invertimos tiempo y dinero: visitar librerías, museos, salas de música, teatros, etc. Me preocupa pensar: ¿de qué se alimentan intelectualmente?, ¿leen algo más allá que recortes de prensa? Si para fomentar la lectura pedimos a familias y escuelas que lean, ¿qué no tenemos que pedir a los responsables del ramo en cuanto al consumo cultural?

Lo público y lo privado

Otra esclusa que me preocupa es la que mantiene en compartimentos estancos lo que pensamos y lo que hacemos, lo que decimos en privado y públicamente. Está bien que la acción política no esté sometida a lo que dicta la opinión publicada, pero la permeabilidad y la circulación de ideas son necesarias para el avance colectivo. Cuántas veces no habremos leído la frase «en el fondo lo saben pero no están dispuestos a admitirlo públicamente». Cuántas veces hemos oído declaraciones públicas que hemos tenido que traducir interiormente para traspasar el umbral de la verosimilitud y buscar la veracidad.
Abramos bien las esclusas para que circulen las ideas, mantengamos la mente abierta, busquemos nuevos puntos de vista, esforcémonos en aprender a decidir en contextos complejos y a explicar los porqués