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IDEAS

Tras aceptar el premio Cecil B. de Mille a la obra de toda una vida, en el transcurso de la ceremonia de los Globos de Oro, Oprah Winfrey soltó un discurso, trufado de tópicos e hipérboles, que no había por donde cogerlo, pero la audiencia (todos de negro, para mostrar su luto ante la actitud rijosa de Harvey Weinstein y demás gentuza del oficio) se quedó boquiabierta, se mostró extasiada y se dijo. "¡Ya tenemos presidenta!" Una vez más, los millonarios allí presentes se sintieron los más progresistas del mundo: una mujer presidiendo los Estados Unidos...¡Y, además, negra. ¡A ver quién supera eso!".

Gusta a los ricos de Hollywood porque su vida es como un guion de melodrama: chica negra y pobre triunfa en el mundo de los blancos

Aunque el acoso sexual debe de darse en todas las capas sociales, los ricachones de Hollywood se han tomado el tema como algo exclusivamente propio. Poco glamur hay en el encargado de un supermercado que abusa de su posición para tocarles el culo a las empleadas, y es que unos traseros son más importantes que otros. Si eso, ya haremos una película, protagonizada por Julia Roberts o Emma Stone, sobre la cajera de marras, demostrando así nuestra conciencia social, lo buenos que somos y nuestra habilidad para ganar dinero a costa de las desgracias de la clase trabajadora.

Lo de Oprah es un nuevo y patético intento de un club de millonarios por hacer como que se preocupan por la gente que les cuida la piscina y les riega el jardín. Eso ha insinuado el cantante Seal, que también es negro, soltando en la red que Oprah se presenta como la solución siendo parte del problema e ilustrando la diatriba con unas fotos de la presentadora en las que se la ve besando en la mejilla a Harvey Weinstein. Oprah gusta a los ricos de Hollywood porque su vida es como un guion de melodrama: chica negra y pobre triunfa en el mundo de los blancos. ¿Basta con eso para llegar a presidir la nación más poderosa del planeta? Hombre, peor que Trump no lo haría, pero hasta el señor Burns de 'Los Simpson' sería mejor presidente que ese tarugo racista y boquirroto. Los ricos y los pobres viven en mundos separados. A los potentados de Hollywood les encantaría ver a Oprah, uno de los suyos, en la Casa Blanca, pues es el sueño húmedo de quienes viven en un privilegiado solipsismo santurrón.

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