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Tú y yo somos tres

Cabezas reducidas en Bélgica

Cabezas reducidas en Bélgica

Ferran Monegal

Interesantísimo arranque del programa 'Cases d’algú' en TV-3. No es un invento fastuoso. Tiene la virtud de la sencillez. Su presentador y conductor, Joan Maria Pou, periodista que tiene el don de la elegancia, recorre el mundo visitando las casas de criaturas que alguna vez han estado en Catalunya en calidad de turistas. En su primer capítulo, nuestro canario flauta Papitu ha quedado subyugado con la visita que ha hecho Pou a un ciudadano belga, Steffen, en cuyo domicilio alberga una colección de cabezas reducidas realmente espectacular.

Steffen vive en Brugelette, municipio valón que apenas está a 40 kilómetros de Bruselas. Tiene la sala de estar repleta de urnas con cabezas. Se han detenido ante una de ellas. Parecía la reducción de cabeza típica de los jíbaros del Amazonas. Steffen advirtió: «Es la cabeza de un mestizo, una mezcla de indio y de colonizador español». ¡Ahhh! Joan Maria Pou se quedó estupefacto. Se le salían los ojos de las cuencas. Hombre, es interesantísimo que en su primer programa se haya desplazado a Bélgica para enseñarnos a  un ciudadano belga que allí exhibe una colección de cabezas reducidas a tiro de piedra de Bruselas.

Si este episodio de 'Cases d’algú' lo retomasen los sarcásticos humoristas de 'Polònia' seguro que lo convertirían en un 'sketch' político de primera. En esos ejercicios que hacen viajando al futuro, y el estupendo Cesc Casanovas se transforma en guía de museo enseñando a los catalanes del año 3000 cómo era la Catalunya del 2017, seguro que nos mostraría el nuevo Museo Darder de Bruselas, con las cabezas reducidas de los egregios exiliados puestas en urnas de cristal. Un sentido y emotivo homenaje belga a los ilustres Puigdemont & Co., catalanes intrépidos que en 2017 se autodesterraron a Bélgica y allí se fueron consumiendo hasta quedar taxidermizados como esa pintoresca cabeza, mitad india, mitad española, del señor Steffen.

AVIVANDO LA ‘FLAMA DEL 1-O’.– Cuatro días después de la emisión del documental sobre los sucesos del 1 de octubre, TV-3 ha vuelto a emitirlo, con el plus de las víctimas explicando cómo fueron golpeadas. ¡Ah! Yo creo que TV-3 ha encontrado por fin su destino en lo universal: ir repitiendo cada semana este documento. La Flama del Canigó ya no está en el Canigó, está en Sant Joan Despí. Garantiza el calentamiento de la población de forma permanente.