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OPINIÓN

La T1 de Valverde

Jordi Puntí

Los entrenadores prudentes suelen decir que el éxito se mide al final de una temporada (los productores de Hollywood también). Un equipo puede jugar de forma maravillosa todo el año, pero un bache en un mal momento puede dejarle con las manos vacías. El ganador se lo lleva todo, cantaban los ABBA, y eso es especialmente cierto en los campeonatos de largo recorrido. En un Mundial, como mínimo, la memoria es más corta y hoy recordamos mejor el espléndido juego de Brasil en el Mundial 82, con las enseñanzas del doctor Sócrates y su hermano Zico, que no la Italia campeona de Tardelli y el goleador Rossi.

La Liga es otro asunto, ya lo sabemos, y en realidad hemos aprendido a seguir cada temporada como un largo ejercicio narrativo, con altibajos y giros argumentales en el guión, con sus personajes secundarios y sus protagonistas y sus antagonistas. Cada partido es un episodio por si solo -o un capítulo de una novela trepidante-, pero al mismo tiempo forma parte de una historia más larga, cuyo desenlace nos tiene en vilo durante meses. Una lesión grave es una venganza de los todopoderosos guionistas. Un fichaje como el de Coutinho está destinado a atraer más espectadores. Y así todo.

Parecido a 'The Wire'

Si atendemos al arco narrativo de este Barça de Valverde, de momento su T1 (temporada 1) se parece mucho a una de las series míticas de los últimos años, 'The Wire', de David Simon. Los primeros capítulos de la T1 se desarrollaban de forma lenta, un tanto imprevisible, y no sucedían muchas cosas. El autor nos daba información, íbamos conociendo a los personajes, entendíamos mejor su rol en la historia, y más o menos a mitad del asunto surgía un episodio en el que todo eclosionaba para crear una serie fascinante, que algunos críticos comparaban con las obras de Shakespeare.

El partido de Copa ante el Celta del jueves fue el episodio de eclosión del Barça de Valverde

Me parece que el partido de Copa contra en Celta, este pasado jueves, fue ese episodio de eclosión para el Barça de Valverde. Hasta el momento habíamos visto a un Messi incansable y espumeante, pero el otro día todo el equipo cogió su tono para que la actuación fuese formidable en su conjunto. Nos convencimos, por fin, de que esta T1 de Valverde habrá que verla hasta el final.

Sucede, además, que los rivales no acaban de levantar el vuelo, en especial el Real Madrid de Zidane, y el futuro se adivina placentero. Un guionista con experiencia nos diría que es muy temprano para liquidar la T1, y que habrá que esperar alguna sorpresa de guión en los diversos fichajes de enero. De hecho, estaría bien disponer de la temporada entera 2017-18 en DVD, o en 'streaming', y poder seguirla como uno mira 'Stranger Things'  o 'Juego de tronos'.

Atentos a sus pantallas

Tras un partido memorable como el 5-0 contra el Celta, nos lanzaríamos a una maratón nocturna de partidos, uno tras otro, con glotonería, sin consciencia del paso del tiempo, para saber antes que nadie lo que nos espera en junio de este año.

Por suerte o por desgracia Jaume Roures todavía no lo ha hecho posible y hay que centrarse en el partido de este domingo en Anoeta. La Real Sociedad es siempre una amenaza, uno de esos episodios abiertos y con final incierto: un secundario con ganas de robarle plano al protagonista. Atentos a sus pantallas.

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