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Pequeño observatorio

Máquina de escribir portátil Valentina diseñada por Ettore Sttossas.

Hablando de personas y del tiempo

Josep Maria Espinàs

Soy un anticuado que intenta con mi Olivetti escribir del presente; hay jóvenes escritores que hacen lo contrario

Veo, admirado, cómo suben los hijos de mis amigos. Celebré el día en que nacieron y ahora los veo hechos unos hombres decididos. ¿Saldrían estos artículos sin la ayuda de Joan? No es que me ayude a escribir, pero me explicaré.

No sé si el lector está al corriente de mi nulidad tecnológica. No dispongo de las herramientas que hoy son usuales, trabajo aún con una anticuada máquina de escribir mecánica, una vieja Olivetti con la que voy tecleando, y no pienso abandonarla hasta que me muera o ya no me quede una pizca de fuerza en los dedos.

El caso es que Joan, o a veces su padre, pasa por casa y recoge los tres o cuatro artículos que he escrito y los pasa por su ordenador haciéndolos viables.

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Soy un anticuado, pues, que intenta escribir sobre cosas del presente. Bien mirado, hay escritores que hacen lo contrario: son jóvenes y hablan del pasado. Presente y pasado hacen de contrapeso en la construcción de una vida.

Busco en una enciclopedia que dice del presente y del pasado. Pero primero analizo esta diferencia: sobre el pasado hay 32 citas. Sobre el presente sólo 10. Quizá esto quiera decir que el pasado es más largo que el presente, cosa cierta, o ¿que es más importante?

«Cualquier tiempo pasado fue mejor» es una evidente mentira del poeta castellano Jorge Manrique. ¡Qué audacia tienen quienes generalizan! El presente puede ser espléndido. Y no entiendo qué quiere decir el escritor francés Anatole France, que fue Nobel de Literatura en 1921, cuando sentencia que el pasado es la única realidad humana. Francamente, ¿qué le dirían millones de personas que son conscientes y felices de vivir el tiempo que viven?

Mucho más sensato me parece Goethe cuando dice que el presente es una poderosa divinidad. Pero todavía deberíamos discutir la sentencia. No todos los presentes son «divinos» para todos. A menudo hay presentes que son campos de batalla.

Temas: Escritores

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