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tú y yo somos tres

Melchor y Baltasar: miradas diferentes

Ferran Monegal

No suelen darse discrepancias entre los Reyes Magos. Los tres suelen presentar siempre una sintonía muy hermosa. Este año, no obstante, hemos visto por la tele que ha habido significativas diferencias en la interpretación de la realidad por parte del rey Melchor en Barcelona (TVE-Catalunya) y del rey Baltasar en Manresa (TV-3). Tal y como describió ayer nuestro compañero Carles Cols en su excelente crónica sobre la llegada de los Reyes a Barcelona, el monarca de barbas blancas se dirigió a los niños y les dijo que fuesen conscientes de la fortuna que tienen, de la enorme suerte que gozan de poder "vivir en libertad". Un par de horas después, en el balcón del Ayuntamiento de Manresa, vimos que tomó la palabra Baltasar, el rey negro, y en su parlamento se dolió de que algunos niños y niñas estuvieran separados de sus familias a causa de que sus padres están "en prisión, en el exilio, y en otras situaciones injustas", cosa que provocó una sensible vibración en los globos amarillos colocados estratégicamente en forma de racimos en la Plaça Major. ¡Ah! Notable divergencia en la manera de mirar de ambos reyes. Melchor, en Barcelona, hacía un elogio de la libertad que disfrutamos y, en cambio, Baltasar, en Manresa, miraba la realidad catalana con tristeza acordándose de los que están en el "exilio" o presos. Quizá lo que le ocurrió a Baltasar es que quedó un poco sugestionado por el parlamento previo del alcalde, Valentí Junyent (CiU/PDeCAT/JxCAT), quien, de las tres peticiones que hizo a sus majestades, la segunda fue: "Que se cumpla nuestro deseo de poder vivir en democracia y libertad",mensaje que fue coreado con gritos de "Llibertat!". por buena parte del público asistente. Al margen de la referencia al exilio y a los presos que formuló el rey Baltasar -y que quizá alguno lo pueda considerar un apoyo político llegado desde Oriente-, fue significativo también su mensaje a los niños. Les avisó con vehemencia: "Amad aquello que os hace diferentes, aquello que os hace singulares. Amad vuestro país, vuestras costumbres, vuestra lengua, sin las cuales seríais unos niños cualquiera; no seríais ni catalanes, ni manresanos, ni bagencs".

¡Ahh! Esta advertencia del rey Baltasar del peligro de poder llegar a transformarse en "unos niños cualquiera" nos ha hecho pasar la noche de Reyes con un gran desasosiego.

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