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PRÁCTICA CONTROVERTIDA

Una mujer embarazada.

Gestación subrogada o vientre de alquiler

Joaquim Coll

El asunto de la gestación subrogada (vientres de alquiler para sus detractores) tiene mil caras, no es reducible a ser de derechas o izquierdas y divide a los partidos

Hay personas que sufren en las comidas o cenas navideñas porque temen revivir ese incómodo silencio cuando la tertulia que se organiza con la familia o amigos roza la actualidad política, que en Catalunya es el tema de siempre. Pero aún cuando no importa discutir, llevamos ya tantos años con el procés que muchos amigos o familiares se lo tienen ya todo dicho. Así que urge encontrar otras cuestiones con las que entretener las sobremesas.

Un debate controvertido es el de la gestación subrogada, que empieza en la misma terminología. Sus detractores hablan de vientres de alquiler. El asunto tiene mil caras, no es reducible a ser de derechas o izquierdas y divide a los partidos. En España, el Comité de Bioética optó por su rechazo a nivel mundial en un extenso informe. Concluye que las experiencias en otros países en los que se ha puesto de manifiesto la explotación que sufren las mujeres gestantes es razón para prohibir esos contratos a nivel internacional. 

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Sorprendentemente, seis de cada diez españoles dicen tener una opinión formada sobre un asunto tan complejo y el 73% de los catalanes apoyaría su legalización, según una encuesta para EL PERIÓDICO. Entre los partidos de izquierda, las direcciones políticas se oponen, pero la mayoría de sus votantes están a favor. Donde hay armonía entre ambos es en Ciudadanos, que presentó en verano pasado un proyecto de ley en el Congreso que ya no tardará mucho en ser discutido. En el PP se muestran más reacios. 

Entre tanto, en Portugal se ha legalizado la gestión subrogada para dar respuesta a situaciones de incapacidad médica de parejas heterosexuales o lesbianas, también extranjeras. Se excluye a homosexuales u hombres solteros, con lo que famosos, como Cristiano Ronaldo, no podrán acogerse. Las gestantes no cobrarán y tienen que ser madres por lo menos de un hijo. La iniciativa partió curiosamente de un grupo anticapitalista (Bloco de Esquerda) y el debate parlamentario duró un año. Dividió tanto a los partidos como animó mil discusiones en la sociedad.

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