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ANÁLISIS

Una de la cámaras de televisión desplegadas en el estadio para retransmitir un partido de fútbol.

Dos y dos son cuatro

Mónica Marchante

La falaz comparación entre los ingresos de la Premier y la Liga Santander

Cada fin de año suena la misma canción: la eterna y falaz comparación entre la cantidad de dinero que ingresan los clubs españoles por derechos televisivos respecto a la que ingresan los clubs de la Premier League. Esta vez los números sitúan al Everton, séptimo clasificado, en cantidades similares a las que percibe el Barcelona, con 146,9 millones de euros frente a los 146,2 del club catalán. Y qué decir de los 173 que ha recibido durante la temporada 2016-17 el campeón de la competición, el Chelsea, muy por encima de los 140 que ha ingresado el Real Madrid, campeón de la Liga.

Las cifras más sorprendentes en la comparación no son las de arriba, sino las de abajo. El Atlético de Madrid, tercero en el reparto con 99 millones de euros, está muy por debajo del último clasificado en la Premier, el Sunderland, quien pese a percibir 107 millones de euros siendo televisado solo en ocho ocasiones, acabó descendiendo. Solo el Barcelona y el Real Madrid tienen números Premier en cuanto a ingresos por derechos televisivos se refiere.

Más allá del equilibrio en el reparto inglés frente al desequilibrio español, lo que permite a clubs de media tabla para abajo acceder a futbolistas que apenas los tres grandes clubs españoles pueden permitirse, la cuestión es por qué esas mareantes cifras en Inglaterra frente a las de la Liga.

En el contrato audiovisual para la explotación de la Premier League, que expira en la campaña 2018-19, son Sky y BT quienes comparten esos derechos, siendo Sky la adjudicataria de cinco de los seis paquetes, y BT del restante. Ni siquiera se televisan todos los partidos de la jornada, pero ambos operadores invirtieron unos 7.000 millones de euros por tres años de contrato, lo que situó al fútbol inglés en otra galaxia financiera.

La piratería, un problema

Esas cifras se explican mirando el número de abonados. Sky cuenta con 10 millones de suscriptores. En España Movistar + no llega a los cuatro millones. Además, pese a las campañas de LaLiga para inculcar la cultura y la ética de pagar por el bien del club de cada uno, la piratería sigue siendo el principal enemigo del fútbol y de la televisión de pago en España. Cuestión de cultura. Hace años que los 'supporters' van con su camiseta al estadio, o que en África o Asia se consumen partidos de la Premier. El fútbol inglés vende su producto más y mejor que nadie.

Ya han comenzado las negociaciones para el siguiente ciclo, del 2019 al 2022, y esta vez Sky y BT tendrán un duro rival, el gigante Amazon Prime, que ya ofrece en streaming partidos del Thursday Night Football de la NFL o torneos de la ATP.

El deporte en directo ya no es solo cosa de los operadores de televisión. Y los presupuestos que manejan Amazon o Facebook volverán a romper la baraja. Ellos tienen suscriptores en todo el mundo. El consumo cambia, los números también. 
 

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