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GEOMETRÍA VARIABLE

Las facturas de Puigdemont

Joan Tapia

El 'president' ha ganado a su partido, a ERC y a Madrid, pero afronta una dura decisión

El independentismo ha logrado sobrevivir al 21-D al revalidar su mayoría absoluta en el Parlament (aunque pierde dos escaños) y mantener el 47% de los votos pese al fuerte aumento de la participación. Pero tendrá que digerir que vuelve a no llegar al 50% y que los antiseparatistas de Ciutadans son ya el primer partido de Catalunya.

Y en el independentismo el gran ganador es Carles Puigdemont. El 'president' ha tenido éxito al exilarse en Bruselas, plantar cara al Estado español, que se vio forzado a retirar la orden internacional de detención, y hacer una desacomplejada campaña centrada en remachar su legitimidad como presidente electo y el rechazo a la intervención de la Generalitat con el 155. Como él ha dicho, Bruselas, conectando con el electorado a través de sus diarias apariciones en TV-3 y en muchos mítines de Junts per Catalunya a través de la pantalla, ha sido más rentable que el silencio de la prisión.

Así, Puigdemont ha ganado --al menos de forma provisional-- una triple batalla. A su partido, el PDECat, que tuvo que apoyarlo como mal menor pero que esperaba que un resultado mediocre le permitiera priorizar la agenda del partido. A ERC y Oriol Junqueras, que partían como ganadores en todas las encuestas. Y finalmente, al Estado español.

Pero estas victorias han generado abultadas facturas. No respecto al PDECat, que está prisionero, pero sí respecto a ERC y a Madrid. ERC está dolida. Cree que la campaña de Junts per Catalunya, basada en que Puigdemont era el único voto legítimo y que todo lo otro --incluido votar a ERC con el líder en la cárcel-- era aceptar el 155, ha sido un acto de mala fe.

Puigdemont ha ganado con afirmaciones simples --algo a lo Trump-- que conectan con los sentimientos más profundos de su electorado, como decir que España es una democracia tramposa y Europa traiciona sus principios. Llegó a pedir otro referéndum sobre la pertenencia de Catalunya a "esta UE". Pero ERC ha obtenido buenos resultados y es el segundo partido --tras Ciutadans-- en las áreas más urbanas.

En el cómputo global, JxCat y ERC han tenido un porcentaje de voto del 21%, pero JxCat aventaja a ERC en las provincias más rurales de Girona (36%) y Lleida (32%). La distancia entre las dos ha sido mínima, de solo de 11.000 votos, pero en Girona JxCat le ha sacado a ERC 60.000. Sin Girona, Junqueras habría ganado.

Con los resultados en la mano, ERC está obligada a votar a Puigdemont. Pero antes Puigdemont tiene que presentarse y no está claro que lo pueda hacer, pues si vuelve a España será detenido de inmediato. Y si no regresa, ERC planteará una negociación a cara de perro sobre quién debe ser el 'president' y rechazará la idea de un 'president' legal en el interior que sea un simple delegado de Puigdemont. Y todo puede dar un vuelco si el próximo día 4 --en el que debe volver a comparecer--, el juez Llarena deja en libertad provisional a Junqueras.

El independentismo ha salvado los muebles, pero no lo tiene fácil porque ahora el primer partido de Catalunya es Ciutadans. Y Puigdemont puede tener que pagar las facturas de su éxito electoral.

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