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AL CONTADO

Salarios mini significan pensiones mini

Agustí Sala

Pensadores como Rutger Bregman recuerdan que cada euro invertido en sacar a un pobre de la calle tiene un retorno del triple o más

Sorprende la euforia con la que los sindicatos anunciaron el acuerdo sobre el salario mínimo interprofesional (SMI). El aumento del 4% para el 2018 es la mitad de la de este año. La alegría se debe a que el acuerdo prevé que en el 2020 llegue a 850 euros mensuales, el 15% más que en el 2018, aunque ligado, ojo,  a que la economía crezca más del 2,5% y se generen 450.000 afiliados a la Seguridad Social al año. 

Y sorprende porque, aun con los aumentos, esta referencia salarial que hace honor al significado de la segunda letra de sus siglas seguirá lejos de la de FranciaAlemaniaReino Unido o Italia. Incluso con el acuerdo seguiremos rezagados, ya que es de prever que estos países seguirán subiéndolo.

Puede que tengan mayor nivel de vida, pero aquí los servicios básicos como la luz no son baratos y suben mientras que los salarios se miniaturizan, aumentan los trabajadores pobres y por tanto, también se contrae la base con la que se pagan las pensiones. Con sueldos de quienes se estrenan en el mercado laboral 100 euros mensuales menores que la prestación que financian,  mal vamos.

Deberíamos plantearnos otros caminos como unos mínimos dignos para todos si es que queremos reducir las desigualdades. El holandés Rutger Bregman, un joven pensador alabado por el desaparecido Zygmunt Bauman, dice que está demostrado que "cada euro invertido en sacar a una persona de la calle supone un retorno del triple o más". Las apariencias engañan y a la larga, es más caro para el Estado que los pobres duerman a la intemperie (más gastos en sanidad o seguridad al haber más delincuencia), que pagarles una renta para que se apañen.  

El autor de 'Utopía para realistas' afirma que una renta básica de ciudadanía no es un gasto sino una inversión que, a la larga, resulta rentable. Y seguro que lo es más que las rebajas de impuestos, que benefician a los ricos. Aunque las verdades absolutas del neoliberalismo sentencian que se autofinancian gracias a los ingresos adicionales que generan por una mayor actividad, la de Ronald Reagan en los 80 dejó a EEUU sumido en un déficit público crónico durante años que acaban pagando los más pobres con recortes. Y ahora lo repite Donald Trump. Mejor será que exploremos otras vías que ahora defienden incluso las élites del Foro de Davos.

En todo caso, la subida del 4% del SMI aportará 33,5 millones a la Seguridad Social. No es la solución a todos los males, pero más lo sería de subir más. Y a la vez serviría como referencia en la negociación colectiva para romper el círculo vicioso de unos salarios mini que conllevan una pensiones mini.

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