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IDEAS

Payasos y camaleones

Jordi Puntí

Todas las fiestas terminan con un payaso triste, enfadado o humillado -Stephen King lo sabe mejor que nadie-, y ese momento en que el hombre llega a su casa y se desmaquilla es como un viaje al fondo de la noche. En la fiesta de las elecciones del jueves, los dos payasos tristes fueron Miquel Iceta y Xavier García Albiol. Tras el bailoteo y el buen rollo, en el caso del socialista, y los chistes crueles de fan del Club de la comedia, en el caso del popular, ambos se miran en el espejo y no entienden nada. "¿Y ahora qué hago con Espadaler?", se preguntará Iceta. "¿Quién me ha robado la cartera?", se quejará Albiol. Entre los dos partidos principales desde la España de la transición solo suman 20 diputados en Catalunya, una miseria. Ellos, más que nadie, echan de menos la defensa de unas ideologías incrustadas en la tradición monárquica de España, pero muchos electores ya no les perdonan la corrupción endémica en sus partidos.

PP y PSOE deben entender que si quieren volver a la ideología del 78, su única manera de sobrevivir es abandonar el 155 y convocar un referéndum legal en Catalunya

La fiesta también ha dejado tocados a Catalunya en Comú y la CUP, que han visto que la defensa ideológica de un espacio de izquierdas, en clave independentista o no, les ha fallado. ¿Por qué ha ganado Ciudadanos? Porque es un éxito transversal que nace como reacción a otro éxito de raíz transversal, el del independentismo. Tal como ocurría en la manifestación unionista del 8 de octubre, sus votantes van de los neoliberales convencidos a los falangistas, y abarcan un espectro donde tienen cabida los retrofans de Aznar, los europeístas, los sentimentales que no quieren irse de España, los defensores del 'statu quo' de raíz colonial, los socialistas decepcionados, los populares decepcionados, los nostálgicos del franquismo (de clase media)...

Esta naturaleza camaleónica de Ciudadanos, tan de estos tiempos líquidos, ha encontrado en las elecciones un trampolín para hacer experimentos en España, y pronto pescará en las aguas de unos y otros. A partir de ahora PP y PSOE deben entender que, si quieren cancelar estos movimientos transversales, si quieren volver a la ideología del 78, su única manera de sobrevivir es abandonar el 155 y convocar un referéndum legal en Catalunya. Que se maquillen los payasos, el 'show' continúa.

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