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EL HORARIO DEL CLÁSICO

¿Un Madrid-Barça sin cuentos chinos?

Antonio Bigatá

Lo de este sábado será una especie de ensayo general del fútbol que viene. Tendremos un anticipo de cómo funcionará el negocio/espectáculo de los grandes partidos televisados en los nuevos tiempos globalizados. En la etapa que viene, ya inminente, la gran pasta dominante (es decir, la que compra el derecho a fijar todas las reglas e imponer las condiciones) será principalmente china y árabe, tal como empieza verse poco a poco en diversos puntos de Europa. De momento, y este sábado tenemos una nueva prueba, ya empiezan a influir en las competiciones, calendarios, horarios y, de forma especial, en los precios. ¿No habían oído hablar de la decadencia  de Europa?

En este clásico ensayamos algo de los futuros horarios, que serán estratosféricos para nosotros. Los que lo van comprando todo han pedido que les pongamos el Madrid-Barça a sus 8 de la noche, que es el buen momento para ver los encuentros desde casa, confortablemente instalados, solos o compartiendo copas o cena con los amigos (o clientes). Ese era, es todavía, nuestro horario favorito, pero China y su dinero es mucha China. 

El jamón de Messi

Supongo que ustedes no son de esos tontos que creían que a los chinos les gustaba más el arroz que el jamón, y que por eso lo comían masivamente. Ahora que lo pueden pagar consumen jamón a dos carrillos (por cierto, lo importan de aquí y cada vez tendremos menos jamón de calidad a un precio asequible para nosotros). Los cambios de ritmo de Messi son otro tipo de jamón en el que se han fijado y quieren consumirlo con la máxima comodidad. De momento chinos y multimillonarios árabes han comprado las riendas del fútbol televisado para empezar a dominar el cotarro. Si pueden, si todo les sale bien, dentro de unos años tendrán allí los mejores jugadores y los mejores campeonatos. Afortunadamente los europeos de las generaciones actuales ya no lo veremos; nuestros hijos sí, pero a las 3 de la madrugada.

¿Cuál es nuestro papel? En estos tiempos en que la gente afortunadamente ya puede ir a la ópera en camiseta y tejanos sin temor a que le apliquen una reserva en el derecho de admisión, los que este mediodía piensen ir al estadio Bernabéu deben tener la precaución de presentarse allí  bien limpios y aseados, debidamente peinados, y a poder ser con corbata, no vaya a ser que causen mala impresión a los millones de señores telespectadores chinos que han decidido ofrecerse nuestro clásico como gran regalo televisado de estas navidades. 

Si todo les sale bien, dentro de unos años chinos y árabes tendrán los mejores campeonatos y los mejores jugadores

La gente de las gradas del Bernabéu serán los figurantes del espectáculo. Su pulcritud debe ser absoluta, hasta el punto, según dicen en algunos mentideros, que se especula con que habrá filtros en la puerta del palco de Florentino para evitar que nadie entre allí con relojes de imitación o abrigos de pieles de conejo. En la misma línea se espera que el Ser Supremo del madridismo pida a los ilustres ocupantes de esa zona noble que por una vez hagan los tradicionales negocios de la media parte con dinero blanco. Podría recordarles que a los chinos les encantará ese juego de palabras relacionado graciosamente con el color de la camiseta local.

La Liga española, que tiene la Federación hecha unos zorros, se ha apuntado a la jornada convirtiendo este clásico en una gran promoción publicitaria internacional de nuestros partidos televisados. ¡A ver si conseguimos llegar a los mismos ingresos que la Premier! Como ya explicó este diario, la imagen en los televisores será superespecial por la aplicación de novísimas tecnologías, y habrá tantas cámaras captando el partido como en una final del Mundial.

Confiemos, sin embargo, en que ninguna de esas cámaras capte la imagen –de momento sin esposas ni traje carcelario– de nuestro líder federativo nacional, 'Ángel o Demonio' Villar y su muy aprovechado hijo. Lo digo para que a los telespectadores chinos no se les atraganten las aceitunas sevillanas que estarán degustando junto al jamón.

Miedo al árbitro

Sobre el partido en sí mismo únicamente expresaré mi confianza en la solidez del juego del Barça y mi miedo por el árbitro. No sabemos si tocar seguir con lo de no conceder goles válidos (vista nula) o desplegar una actuación destacada más general (vista gorda). En cualquier caso, lo que venga seguro que escandalizará al público asiático, harto ya de los cuentos chinos, eso que con tanta frecuencia escenifican los Sergio Ramos, Ronaldo y compañía sobre el césped del Bernabéu.

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