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LAS ACTIVIDADES EMERGENTES

No es un golpe a la economía colaborativa

Boyd Derek Cohen

El fallo de la justicia europea contra Uber no amenaza a las legítimas empresas de intercambio

Esta semana el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dictaminado que Uber es una empresa de servicios de transporte y no un "negocio de servicios informáticos". Concretamente, debe considerarse que este servicio de intermediación forma parte integrante de uno más global cuyo elemento principal es transportar personas y que, por lo tanto, no responde a la calificación de servicio de la sociedad de la información sino al de los transportes. Esto significa que en toda Europa Uber estará sujeta al cumplimiento de normas, donde sea que opere. Es una decisión correcta que genera más fe en la UE como garante de los derechos de los trabajadores europeos.

En inglés tenemos un dicho sobre asuntos legales que dice: "Si parece un pato, nada como un pato y parpa como un pato, entonces probablemente sea un pato". Las empresas –a veces, no siempre– intentan saltarse leyes y regulaciones mediante el desarrollo de productos y servicios que son casi los mismos que otros que están regulados. 

Las empresas, a veces, intentan saltarse leyes y regulaciones con el desarrollo de productos y servicios similares a otros que están regulados

Empresa de transporte

En el caso de Uber, la compañía es más que un intermediario. En el Reino Unido dicta los términos y condiciones para sus conductores a pesar de que no son tratados como empleados, determina los precios, influye en los vehículos que se conducen o a qué conductor se asigna cada pasajero. Uber, en su forma operativa actual, es claramente una empresa de transporte. En este sentido, solo puedo felicitar el tesón de la Asociación Profesional Elite Taxi por insistir.

Entonces ¿esto significa un duro golpe a la movilidad compartida y la economía colaborativa? No. Este fallo no es una amenaza significativa para las legítimas empresas de intercambio. Uber aprovecha la tecnología para implementar un modelo de negocio capitalista más tradicional, mientras que las verdaderas plataformas de economía compartida como Goteo ('crowdfunding'), Socialcar (alquiler de automóviles entre iguales), Lendi (compartir artículos para el hogar con vecinos) o incluso Wallapop (mercado de artículos usados peer to peer) son ejemplos de auténticos punto a punto, donde los usuarios deciden los términos del intercambio, no la plataforma en sí.

Modelos con futuro

En todo el mundo, y también en España, están surgiendo una serie de nuevos proyectos de intercambio en los que los usuarios de la plataforma también comparten el gobierno y los ingresos de la misma. Se conocen comúnmente como plataformas cooperativas. Por ejemplo, Resonate, fundada por Peter Harris como un servicio de transmisión de música entre músicos y oyentes. En lugar de que Peter y su equipo tomen todas las decisiones y conserven todas las ganancias (como el modelo de Uber), Resonate comparte la toma de decisiones y la propiedad con los músicos y oyentes. Este tipo de negocios no están en absoluto bajo amenaza con el reciente fallo del Tribunal de Justicia de la UE. En el futuro encontraremos más operadores de movilidad que empleen modelos de tipo cooperativo. 

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