Dos miradas

La marea

Reconciliación es algo más que una bella palabra. Significa reconocer los errores de todos y no dejar a Catalunya a merced de las mareas

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Imagen del debate electoral de TV-3. 

Imagen del debate electoral de TV-3.  / TVC

Votar a Puigdemont o votar al candidato del 155, esa fue la premisa a la que Jordi Turull estuvo asido durante todo el debate de TV-3. todo el debate de TV-3.Una idea que no aguanta cinco segundos de reflexión sin desvanecerse. ¿Acaso es Junqueras candidato del 155? ¿No se presenta Puigdemont a unas elecciones convocadas por el 155? El palacio emocional del procés se desmorona, pero sus protagonistas se resisten a abandonar sus estancias, pese al aire viciado de los ambientes decadentes.

Resulta muy difícil creerse que aún pretenden ir juntos a nada, cuando apenas disimulan una mochila de traiciones y desencuentros. Si no pisaron el freno a tiempo fue, únicamente, por cuitas partidistas, poco tuvo que ver el bien común en su decisión. Algún día, el independentismo tendrá que desprenderse de la coraza emocional del procés. Tiene argumentos de sobra para defender su tesis. Pero, ahora, no deja de estar a merced de una corriente que, tal como le trajo, puede acabar alejándole de la mayoría. La ola centralista (y oportunista) del PP aupó al procés, la resaca descubre a Ciudadanos.

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Todo ha salido mal. Catalunya ha puesto en juego su autogobierno y ha perdido poder económico y social. La mitad de los catalanes se han sentido forasteros del procés. La solución no puede ser expulsar ahora a la otra mitad. Reconciliación es algo más que una bella palabra. Significa reconocer los errores de todos y no dejar a Catalunya a merced de las mareas.