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Carmen Maura y Joan Manuel Serrat, en el anuncio de Campofrio.

Campofrío y el "amodio"

Ramón de España

El espot navideño de Campofrío -protagonizado por Carmen Maura, Serrat y una serie de 'celebrities' nacionales- está siendo muy comentado en las redes y abundan las opiniones de aquéllos a los que no ha hecho la menor gracia. Como a mí sí me la ha hecho, salgo en defensa del anuncio, una metáfora de la España actual ambientada, de modo muy pertinente, en un manicomio.

Lo ha dirigido Isabel Coixet -sí, lo reconozco, somos amigos- y ha conseguido cabrear no solo a los independentistas -que ya la habían tomado con ella por sus opiniones sobre el 'procés', llegando al extremo de plantarse en la puerta de su casa cuando salía a pasear al perro para llamarla fascista (primero, dos 'maulets' y luego, una señora con pancarta)-, sino también al sector más hiperventilado y carente de sentido del humor de los constitucionalistas, que consideran el anuncio equidistante.

Y es que el espot se centra en el concepto del 'amodio', mezcla de amor y odio que, según el guionista de la cosa, que no es Coixet, distingue a los españoles. De hecho, la pieza es una reflexión humorística, bienintencionada y optimista sobre nuestro peculiar carácter y la vehemencia con que lo abordamos todo, incluidas las patrias y las banderas.

Por lo que se lee en las redes, se está interpretando como una metáfora del 'procés', y aunque algo de eso hay -la secuencia de los distintos chiflados pegándose por colgar su respectiva bandera en el balcón del sanatorio-, lo que se pretende decir es que los españoles somos peculiares, pero entrañables, y que, a la hora de afrontar lo que decimos amar u odiar, nos pasamos un pelín.

La aparición, en forma de cuadro, de Chiquito de la Calzada y la música de fondo, una canción de Rocío Jurado levemente alterada, se presentan irónicamente como cosas que aportan concordia. Pero me temo que la metáfora del manicomio no ha sido muy bien recibida en ciertos ambientes.

Coixet ya tuvo un problema con el Ministerio de Cultura cuando entregó el montaje definitivo del documental 'Spain in a day'. Algunos mandamases del PP no lo encontraron lo suficientemente patriótico y se mostraron decepcionados. Temo que pueda estar pasando lo mismo con el espot de Campofrío: curiosos tiempos éstos, en los que hasta un anuncio de embutidos adquiere un componente político.

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