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Los jugadores del Barça, disfrutando en el partido ante el Deportivo.

REUTERS / ALBERT GEA

Y Messi se guardó los goles para el Bernabéu

Emilio Pérez de Rozas

Alguien pidió, hasta por escrito, que quería ver un monólogo del Barça ante el Depor. Y lo escribió porque había leído, en la entrevista que Joan Domènech le hizo a Cristóbal Parralo, técnico de los gallegos, que quería evitar eso, el monólogo que el escritor llevaba meses sin ver. Pues, hala, ya lo tiene, todo suyo, por dudar. O por pedir. No sé si por soñarlo. O, incluso, desearlo, pues sigue habiendo muchos culés que continúan sin creer demasiado en este Barça al que, dicen, le falta preciosidad.

Pues ahí tienen el monólogo que le faltaba a la colección. Y, encima, sin gol de un soberbio, cómo no (¿lo viste jugar Cristiano? ¿viste lo que es ser un futbolista y no un goleador?) Leo Messi, que este lunes recibirá el trofeo Pichichi. El monólogo podría titularse 'hat-trick' de palos: 4-0, doblete de Paulinho, ya ven, ¡Paulinho!, a quien la seria lesión de Alcácer (¿tiene o no tiene mérito lo que está haciendo Ernesto Valverde al que, después de lesionársele Umtiti, se le cae Alcácer para el Bernabéu) lo podría colocar de titular ante el Real Madrid, cinco postes (25 en total esta temporada: ¡15 de Messi!), un penalti prodigiosamente detenido por Rubén a 'La Pulga' y, cómo no, tratándose del Barça, otro gol guindado, robado, birlado, escamoteado por el árbitro, el línier, el ojo de halcón o la avaricia de ese señor tan español y tan del Real Madrid llamado Javier Tebas. Porque sí, sí, la rabona de Suárez fue otro golazo ¡a lo Mestalla!

Permiso para soñar

Cristóbal no pudo evitar el monólogo del Barça y el escritor amigo ya tiene el soliloquio que reclamaba, que le echó en cara al Txingurri, que pisará el Bernabéu, con o sin pasillo. Yo se lo haría si ellos piden perdón antes por megafonía por haberse ausentado del terreno de juego en la entrega del trofeo de la Supercopa 2011, que ganó el Barça; o si se comprometen a devolverle el pasillo al Barça, en caso de derrota, que los dejaría a 14 puntos del líder, al final del clásico. El Barça se presenta mermado de titulares (a las bajas de Dembélé y Umtiti se sumó anoche Alcácer), pero pletórico de fuerza, organización, goles y ceros en su portería: ¡42 tantos a favor y solo 7 en contra!

Es un clásico. ¡Claro que sí! Es el campeón contra el aspirante. Es el ganador del Mundialito contra el equipo que llegó a ser el único y ahora solo aspira a ser el mejor. Pero viendo jugar anoche a Iniesta, Suárez y Messi, hay permiso para soñar. No en el monólogo, pero sí en la victoria.

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