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Peccata minuta

Miquel Iceta descarta reeditar un hipotético tripartito de izquierdas con ERC y los comuns

Quique García (EFE)

Tonterías

Joan Ollé

Somos muchos los no independentistas no felices con el 155 y la selectiva cárcel navideña


Tal vez lo más interesante de estos siete últimos días haya sido saber que la alcaldesa Colau tuvo una novia, italiana. Me alegro por las dos. No creo que este desnudo de Ada –como el de Pilar Rahola cuando nos confió que el deporte favorito de ella y su Roberto es destrozar somieres, de tanto follar– anime al neosocialista de agua bendita Espadaler a un posible pacto (o comunión) con los comuns, como si no le bastase el cilicio de tener que despachar a diario  con su jefe «bajito, gordito, calvito y gay» (sic), al que esta semana  le han diagnosticado «esfínteres dilatados», expresión más propia de Chiquito de la Calzada que del exprestigioso nanotecnólogo (no es un insulto; es un oficio) Hernández Borrell, que remacha su universitaria homofobia tachando de «repugnante» al socialista.

Y ya que estamos en Iceta, bravo, Miquel, por corregir «insulto» por «indulto». Somos muchos los no independentistas no felices con el 155 y la selectiva cárcel navideña (Gürtel, EREs, Urdangarin, Pujol, Millet, Blanquerna...). Si alguna sorpresa puede depararnos el PSOE (¿?), hoy clon del PP y con un líder que no sirve ni para esconderse, vendría por escuchar atentamente las intuiciones de Iceta no como las de un bailón periférico sino como las de alguien aparentemente empeñado en que las paralelas puedan reencontrarse.  ¿Medias tintas? Ojalá.

Muy académico (de la lengua) lo de Arturo Pérez Reverte al frivolizar sobre el posible bullying sufrido por Gabriel Rufián, gerundio inglés que he sufrido demasiado de cerca como para quemar todos sus Alatristes. No sé si el chulapón de las 30 monedas pasó miedo y fue pegado en la escuela, pero sí que muchos de los suyos pasaron miedo y fueron aporreados en sus presuntos colegios (electorales) hace apenas cuatro días.

De la novela a la poesía: el cómico Toni Albà, mucho más inteligente cuando imita a Juan Carlos I que cuando expresa sus propias ideas, ha compuesto una letrilla satírico-festiva tratando a una tal Inés de «mala puta», como Josep Maria de Sagarra, que rimó el apellido del miembro de la Lliga y ministro de Marina Pere Rahola, pariente de doña Pilar,  con «titola»;  y «marina» con «sardina». No hay color.

Justo anteayer el badaloní emprenyat García Albiol (6-7 diputados) se desgañitaba calificando de «nazi y propio de la Gestapo» el supuesto espionaje por parte de los Mossos hacia su persona y la de Millo que difundieron algunos medios. Queda en el limbo del silencio si fueron verdad o no las indagaciones sobre políticos independentistas llevadas a cabo por su correligionario y muy religioso exministro del Interior Fernández Díaz, que cada día se parece más al jefe de la nuclear de los Simpson.

Triste, muy triste el christmas del apostólico Junqueras Rajoy: «Le deseo una feliz Navidad en compañía de los suyos».