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Análisis

Urgencias no, pero sí cierta prisa

Luis Mendiola

La derrota en el clásico del baloncesto dejó al Barça inmerso en más dudas y preocupación de las que llevó a Madrid, que ya eran muchas. No acaba de arrancar el proyecto de Sito Alonso. Trampea en la Liga. Pero lleva camino de sufrir otra enorme decepción en Europa (4 victorias, 8 derrotas) como la del año pasado. Y, lo que es peor aún, sigue sin conectar con el aficionado, que intenta aferrarse a los chispazos de calidad (pocos) que ha mostrado el equipo estos meses, pero no gana para sustos como el del hace unos días en el Palau frente al Tenerife en la Liga, que dejó muy mal cuerpo entre la grada. 

Sin ser una derrota para personalizar, Madrid aireó algunos de los males que se arrastran. Pone en cuestion al técnico por la inconsistencia y los problemas defensivos; a Ribas y Koponen porque no acaban de dar un paso adelante como sería de desear; a Seraphin, por sus desapariciones inesperadas; a la segunda unidad por su escasa aportación...     

Estado de depresión

«Alguien tendrá unas fiestas tristes», avisó esta semana Ivan Rakitic para valorar las posibles consecuencias del clásico del próximo sábado en el Bernabéu. Y algo de eso fue lo que sucedió, precisamente, en el Wizink Center. El estado de depresión del Barça se medirá esta misma semana en la que le aguardan tres partidos de enorme trascendencia: Gran Canaria, en la Liga, este domingo y Unicaja (miércoles) y Baskonia (viernes)  en la Euroliga. 

Exigido como está por las expectativas del club y con escaso margen por el reciente pasado, tanto por el fallido proyecto de Bartzokas como por los dos años en blanco previos de PascualSito Alonso se encuentra en la tesitura de dar cuanto antes con la fórmula del éxito. «No hay que generar más urgencias», reclamó el técnico antes de viajar a Madrid. Urgencias quizás no. Pero hay cierta prisa por dar con la tecla que transmita tranquilidad a la sección. 

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