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Dos miradas

Los personajes de la obra teatral 'Les noies de Mossbank Road' van construyendo eso que es tan difícil y tan preciado: una amistad que supera el paso de los días y la distancia

Los primeros comentarios que se han escrito en las redes sobre Les noies de Mossbank Road, en La Villarroel, hablan de «generosidad». También hay grandes elogios a las actrices y, por supuesto a Sílvia Munt, la directora del montaje, pero la nota más destacada es «generosidad». Es una buena manera de entender el teatro. El espectador percibe que, en el escenario, sobre todo hay tres grandes virtudes. Cristina Genebat, Marta Marco y Clara Segura son tres mujeres que se conocen de jóvenes y comparten un apartamento de estudiantes. Se hacen amigas, cada una desde su propia atalaya a la hora de observar el mundo y de participar en él. Ríen y se enfadan y se emocionan y explotan y se quedan solas y participan de las alegrías y las miserias de las otras. De las tragedias también. Van construyendo eso que es tan difícil y tan preciado: una amistad que supera el paso de los días y la distancia de las millas y que se concreta, con energía, dinamismo, piel y profundidad, en un tejido que se ha ido trenzando sobre la urdimbre del vínculo sentimental.

El espectador, decía, ve en el escenario tres actrices que actúan de manera fértil, noble y desprendida. Generosa. Virtudes que crean la posibilidad de un mundo compartido y en el que cada una de ellas se ofrece a la otra para construir la pequeña historia de unas vidas que son como la de cualquiera de nosotros. «Es para ir con las amigas», decía una chica. Y con los amigos, añado. Los que siempre están allí donde es necesario.

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