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Tensión en el país centroamericano

Honduras, una crisis antigua

Salvador Martí Puig

El futuro pasa por el entendimiento entre los líderes políticos para emprender estrategias de reforma


Son pocas las veces que Honduras aparece en las noticias y cuando lo hace suele ser a consecuencia de una crisis, a veces humanitaria (como la del huracán 'Mitch') y otras política. Esta vez se trata de una crisis política fruto del discutido proceso electoral del 26 de noviembre en el que competían el presidente de la República Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, que buscaba la reelección, y Salvador Nasralla, candidato de la izquierdista Alianza de Oposición Contra la Dictadura, auspiciada por el expresidente José Manuel Zelaya.

El conflicto en cuestión tuvo su origen en las dudas que emergieron en el escrutinio, ya que si bien Nasralla tenía una ventaja de cinco puntos con el 57% del escrutinio, después de varios problemas informáticos Hernández terminó ganando por un 1,6% de diferencia. Frente al sospechoso escrutinio, el candidato opositor denunció un fraude en su contra  y miles de ciudadanos salieron a las calles para protestar. De poco sirvió el toque de queda del Gobierno y la represión del ejército, que se cobró siete muertos y docenas de heridos

Pero más allá de la pelea electoral, este contencioso tiene su origen remoto en el golpe de Estado del 28 de junio del 2009 en el que el entonces presidente Manuel Zelaya (en aquel momento del Partido Liberal) fue destituido y expulsado del país por intentar reformar la Constitución para poder reelegirse,  y por su proximidad con Hugo Chávez. Este episodio generó una gran oleada de protestas que fueron acalladas por la represión, la llegada de un presidente interino que convocó elecciones, y la desaparición del tradicional Partido Liberal (que con el Partido Nacional habían consolidado un sistema bipartidista durante casi un siglo) para dar luz a formaciones de izquierda que se agruparon en la Alianza de Oposición Contra la Dictadura contra el intento reeleccionista del actual presidente, el conservador Hernández.

Tribunal inoperante

Lo más llamativo de esta crisis, sin embargo, es la inoperatividad del Tribunal Supremo Electoral que a 15 días de las elecciones aún no ha hecho oficial el escrutinio, si bien ha señalado que el vencedor es Hernández. Ante esta tesitura Nasralla y Zelaya exigieron primero el cotejo de 5.173 actas electorales que sospechaban dudosas y ahora piden anular las elecciones por fraude

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Llegados a este punto, y después de 15 días de incertidumbre electoral y de las declaraciones de la policía nacional de no querer emplear más la fuerza contra la población civil, el único desenlace para que haya una paz duradera en Honduras no solo pasa por el recuento total de las actas o por organizar unos nuevos comicios; sino también por el entendimiento entre los líderes políticos. Este entendimiento debería tener como objetivo establecer unas reglas electorales claras y también una nueva agenda política que emprendiera las reformas necesarias para luchar contra la inequidad y la violencia que asola el país. 
 

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