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Al contrataque

Esquerra, telonera de Puigdemont

Xavier Sardà

¿Qué haría Rufián sin poder cabrear al PP y al PSOE, a la vez que arrancar el aplauso entusiasta de Pablo Iglesias? ¿Contra quién tuitearía?


Ser 'processista' requiere de un delicado equilibrio entre convencer a tu electorado de que 'aquest any sí' (la independencia, claro está) y alargar el tema en función de los acontecimientos que se van produciendo. Los neo/post/convergentes son unos especialistas. Han utilizado ya más nombres que Prince y Sisa juntos. Y bien que les va. Incluso Marta Rovira les hizo de telonera en Bruselas.

A los de Esquerra Republicana les ocurre lo mismo que al Barça y sus rivales. ¿Qué haría Rufián sin poder cabrear al PP y al PSOE, a la vez que arrancar el aplauso entusiasta de Pablo Iglesias? ¿Contra quién tuitearía? Prometió que se iría hace ya tanto tiempo, que ahora mismo su principal debate existencial es el mismo que el de Rajoy: si presentarse a las próximas generales o no.

La CUP no tiene el problema de Rufián y se renueva con más frecuencia que la sangre de las mejores estrellas del rock. Pero ahora mismo también está a un paso de apuntarse al 'processisme'. Con el que era su espíritu original, pedirían que tanto Puigdemont como Junqueras dieran el 'typical catalan' paso al lado. Como ha contado Riera, los dos les han tenido engañados hasta el 10 de octubre por la mañana (cuando Puigdemont declaró y suspendió) y el 28, cuando después de la declaración de independencia nada pasó. Diríase que los pecados de Puigdemont y Junqueras son más graves que los de Mas. Mas cumplió todo lo que dijo. Puigdemont y Junqueras les han dejado colgados de la brocha en dos ocasiones. Eso sí, suerte para ambos. 

Al no pedir su cabeza, es evidente que la CUP confía en la habilidad 'processista' de quienes –utilizando sus palabras– les han engañado.  Sus mayores siempre se inventan nuevos conceptos para bautizar nuevas pantallas, y así 'qui dia passa any empeny'.

Movilizaciones y sociabilidad

Dicho todo esto, también es lo cierto que las movilizaciones 'indepes' suponen una vuelta a lo convivencial. Los 45.000 de Bruselas han conformado un encuentro cuya repercusión política y social real ignoran y puede que se ignore, pero quizá no sea esta la cuestión determinante. La cuestión no es solo si sirve para algo, sino si les sirve para algo a quienes se movilizan.

En las movilizaciones (también en las constitucionalistas) asistimos a la protesta, al encuentro, al desplazamiento y a la emotividad. Es una vuelta a una sociabilización casi postelevisión, pero televisada. Los medios lo fomentan y luego lo cuentan, como si el tema no fuese con ellos.

Viene de antiguo. Empédocles dijo que la amistad consiste en un cierto «parecido» y que los seres que se parecen se hacen amigos: «El parecido busca al parecido».

Eso sí, quizá en esta búsqueda del parecido nuestra sociedad se ha precipitado en dos mitades irreconciliables.
 

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