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AL CONTADO

Cuidado con el bitcóin

Agustí Sala

La criptomoneda de moda vive una especie de burbuja, que igual que puede hincharse más, puede estallar en cualquier momento

Decía el viejo maestro John Kenneth Galbraith que la memoria financiera no dura más de 20 años. Menos diría yo. Si no ¿cuánto hace del estallido de la burbuja de las hipotecas basura? Apenas una década. Y se produjo solo siete u ocho años después de la debacle de las 'puntocom'.

No aprendemos. A una burbuja le sigue otra aún mayor ¿Lo es el bitcóin? Lo parece. Y no hace falta recurrir a obras clásicas como 'Manías, pánicos y cracks' de Charles Kindleberger o más recientes como 'El hombre que cambió su casa por un tulipán', de Fernando Trias de Bes, aunque no sea mala idea leerlas. Conocer el pasado puede ayudarnos a no errar en el presente o en el futuro.

En teoría estamos ante una divisa digital. Pero ¿acaso cumple los tres requisitos esenciales del dinero, es decir, ser un medio de pago, unidad de cuenta reserva de valor? Es verdad que se puede usar en determinados pagos. No muchos y, además, cuesta saber lo que vale. Si en enero con un bitcóin se podía comprar un iPhone X, ahora, con esa misma unidad, se pueden adquirir 16. No olvidemos que no hace tanto, cuando se creó esta criptomoneda ('palabro' con el que se definen los medios digitales de intercambio) en el 2009, no daba ni para comprar un chicle.

Como unidad de cuenta, dada su volatilidad, sería arriesgado usarla, por ejemplo, para una hipoteca. El préstamo en bitcóins se habría multiplicado por 10 en meses, mientras que el sueldo en euros seguiría valiendo hoy igual, un poco más o un poco menos que en un año atrás. Algo parecido a las hipotecas multidivisa.

Y lo mismo sucede como reserva de valor. Una divisa que se intercambia hoy muy por encima de los 10.000 dólares puede caer en segundos. Ya se ha visto. De catapulta a tobogán, sin solución de continuidad. Es verdad, que por sus propias características de oferta limitada, la tendencia es, a mayor demanda, alza de la cotización. Pero una venta de bitcóins (no hace falta que sea muy masiva) podría provocar un desplome.

Ante todo ello, cuidado. Experimente, si quiere, pero con poco dinero. No se juegue todos los ahorros en una sola apuesta, por más que se lo aconseje un amigo o un cuñado que trabaja en el sector financiero. Pensemos que Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del mundo, tiene una máxima: «No invierto en nada que no entienda». ¿Acaso somos los demás más sabios?

Y si tuvo la suerte de comprar bitcóins a 1.000 (por ejemplo en enero), recuerde que cuando a Edmond de Rothschild, miembro de una acaudalada saga de banqueros, le preguntaban por el secreto de su riqueza, decía: «Siempre vendo demasiado pronto». O lo que es lo mismo, que otro gane el último céntimo o que sea otro el que apague la luz.

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