Ir a contenido

Los sábados, ciencia

Un tema prioritario

Pere Puigdomènech

El acceso de jóvenes profesionales a puestos de trabajo públicos en España está bloqueado


Desde que comenzó la crisis económica en el 2008, los presupuestos de las administraciones públicas a todos los niveles disminuyeron y algunos impuestos como el IVA aumentaron. En sectores que dependen de alguna manera de las políticas públicas, uno de los efectos ha sido disminuir las ofertas de empleo, lo que ha afectado de forma directa al acceso de jóvenes profesionales a puestos de trabajo públicos. De forma indirecta, los gestores han tendido a utilizar formas de contratación más económicas, lo que significa sueldos bajos y contratos temporales. Las consecuencias de estas decisiones en sectores como la educación, la sanidad, la investigación o la cultura, ámbitos que a menudo se solapan, pueden acabar sintiéndose en toda la sociedad y durante mucho tiempo.

Profesores con sueldos de pobreza

Los datos que tenemos de los efectos de la crisis en España sobre la ocupación de los jóvenes son preocupantes por su profundidad y duración. En el sector público de las universidades o la investigación, ha habido durante años un reemplazo de un 10% de las jubilaciones de las plazas fijas. La reducción en número y el envejecimiento de profesores e investigadores es la consecuencia directa, pero la disminución de los presupuestos ha producido que las condiciones de contratación de eventuales e interinos hayan empeorado. No hace mucho los rectores de universidad alertaban de que una proporción significativa de los profesores jóvenes de la universidad tienen sueldos por debajo del nivel de pobreza. Un informe del Col·legi de Metges de Barcelona explicaba que la mitad de los médicos de menos de 45 años estaban en condiciones de inestabilidad laboral y que el 87% de los médicos que han pasado el MIR, tras más de diez años de formación, y trabajan tienen contratos de menos de seis meses. Los datos para los oficios de la cultura deben ser aún peores. Parece que se estén poniendo todo tipo de obstáculos a que aquellos que están en su mejor momento de creatividad se incorporen a profesiones que necesitamos que sean atractivas. La emigración sigue siendo la solución para muchos.

Invertir en enseñanza superior es rentable 

A todo ello hay que añadir la aparición de normas nuevas que, una tras otra, tienen como efecto dificultar la acción de las instituciones y empresas de estos ámbitos. Un día son las dificultades en la contratación, otro día las revisiones al alza o la exigencia de pagos del IVA. Parecería que estamos en presencia de una insistente política, un caso único en Europa, para impedir que las actividades de investigación, educación, sanidad o cultura se desarrollen con eficacia. Esto ocurre cuando, según las afirmaciones oficiales, la crisis económica se está dejando atrás y cuando en conjunto representan una actividad económica incluso superior al turismo. Los rectores de las universidades de nuestro entorno han encargado estudios que demuestran la eficacia económica de las inversiones en enseñanza superior. Parece que solo el argumento del retorno económico inmediato puede ser escuchado, cuando quizá habría que recordar que es en la universidad donde se forman los profesionales que vertebrarán nuestra sociedad en el futuro.

Mirar los programas antes de votar

El día 21 hay elecciones al Parlament de Catalunya. Sobre la mesa habrá sin duda cuestiones políticas muy relevantes. Pero quienes salgan elegidos deberán ser responsables de las políticas que afectan a los ciudadanos. Todos deberíamos examinar lo que proponen los candidatos en política sanitaria, universitaria, de investigación o de cultura. En todas ellas las inversiones han caído y el acceso de los jóvenes profesionales está bloqueado. Una sociedad como la nuestra, si tiene que jugar con algún éxito en el entorno de los países europeos, no puede dejar de plantearse sus políticas de estos sectores. Las universidades, y el resto del sistema educativo, son la base de la formación de los profesionales del futuro.

La investigación es el punto de partida de la innovación social e industrial. Y la sanidad y la cultura forman el entorno que permite que los individuos desarrollen su vida con buenos niveles de bienestar. En su conjunto, estos sectores representan un elevado porcentaje del PIB en el que compiten los países desarrollados. Parece, por tanto, que las acciones políticas deberían tener como prioridad hacer que estas profesiones se encuentren entre las más atractivas para los jóvenes de talento, lo que actualmente no pasa, ni mucho menos. Cuando vayamos a ejercer nuestro voto, tengamos en cuenta lo que dicen las diferentes opciones políticas sobre estos temas, si dicen algo. Son también cuestiones esenciales en las que se juega nuestro futuro.
 

0 Comentarios
cargando