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LA CLAVE

El orden, tercer eje del 21-D

Albert Sáez

Los electores indecisos votarán en función de a quién atribuyan el desorden de octubre

Dicen los politólogos que el sistema electoral catalán se sustenta en dos ejesel ideológico y el nacional. Dicen que los electores, cuando votan el Parlament, activan estas dos coordenadas para decidir a qué siglas apoyan. Y los partidos, lógicamente, piden el voto en función de esta demanda. Desde el año 2012, el denominado eje nacional ha resultado dominante y se ha transformado en una disyuntiva entre independencia o no independencia. Esta coordenada ha marcado los pactos de gobierno y en los últimos comicios incluso marcó también las coaliciones que se presentaron con el experimento de Junts pel Sí.

Cara al 21-D, podríamos decir que la decisión de Esquerra de no sumarse a la lista de Puigdemont ha reverdecido el eje ideológico al permitir a los votantes seguir fieles a su ideal independentista sin renunciar a sus diversos acentos ideológicos. El efecto colateral de esta decisión es que, si los astros se alinean con una participación superior al 85%, Ciutadans podría quedar como primera fuerza del Parlament incluso si se reedita la mayoría independentista aunque mucho más fragmentada. 

En la dimensión desconocida de esta última legislatura han pasado muchas cosas que no habían pasado nunca. Esta realidad hace muy complicado cualquier pronóstico, incluso los basados en la mejor demoscopia. No hay histórico para saber qué harán finalmente los indecisos que aún quedan entre los votantes del 2015 (y cito por orden según la última encuesta del Gesop) del PP, Catalunya en Comú, Junts pel Sí, CUP y Ciutadans. Me temo que estos electores han introducido una nueva variable en los factores que marcarán su elección final: el eje orden/desorden.

Los tumultos del 20-S, las porras del 1-O, la huelga del 3-O, las batidas de la extrema derecha, la salida de empresas o la encarcelación de dirigentes políticos han sumido a algunos votantes en un desconcierto del que saldrán en el último minuto en una dirección o en otra en función de a quienes atribuyan las causas del desorden. Iceta cuenta con atraer a los votantes de Junts pel Sí que culpen a Puigdemont, Esquerra a los del PSC o Catalunya en Comú que responsabilicen a Rajoy. Esa es la partida. 

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